María Fernanda Ampuero siempre quiso ser una autora de terror porque este género permite decir mucho sobre el dolor humano con la excusa de contar una «historia de monstruos», horrores como es la desigualdad de las vacunas del coronavirus que, dice, da para escribir un cuento de terror en la actualidad.

María Fernanda Ampuero (Guayaquil, Ecuador, 1976) acaba de publicar su libro de relatos «Sacrificios humanos» (Páginas de Espuma), cuentos de terror cotidiano que han salido simultáneamente en Argentina, Ecuador, España, Colombia y México, tras el éxito de su anterior volumen de relatos «Pelea de gallos».

Los cuentos de Ampuero hablan «del miedo de no ser normal, de ser extranjero, de ese tipo que ves en una esquina cuando crees que estás a salvo, el de no volver a ver a quienes se te han muerto. Son emociones humanas que el terror recoge y devuelve transformadas», explica la autora en una entrevista con Efe.

«Porque las primeras películas de zombies -asegura- ya hablaban del miedo al diferente, hablan de racismo. Yo recojo el guante del género que tanto me ha dado como lectora para escribir historias sobre lo que a mí me aterroriza».

Y dice que, a sus 45 años, lo que más le aterroriza es la indiferencia que ve en su país, Ecuador: «me da más miedo que todo lo demás ver la indiferencia de que se permita a niñas de 12 ó 13 años ser madres, la desigualdad social o lo que sucede con las vacunas» del coronavirus porque, sostiene, «la gente con dinero ya está vacunada».

La desigualdad entorno a la vacunación «da para escribir un cuento de terror en este instante. Agarro el tema de las vacunas y hago ahora mismo una historia de terror», sostiene la autora.

Bajo el título de «Sacrificios humanos», Ampuero engloba relatos sobre esos sacrificios de la actualidad herederos de los que han ocurrido en el pasado: «uno siempre piensa en los aztecas o en los incas pero el sistema capitalista exige sacrificios humanos también».

Y el migrante es uno de los primeros seres en los que piensa Ampuero cuando se refiere a sacrificios humanos contemporáneos, del mundo moderno, porque a ellos se les «entrega como ofrenda para acallar al dios del dinero».

Y como aquellas víctimas de sacrificio de esas culturas ancestrales, son los mejores de su pueblo o de su familia, los que son ofrecidos, indica la autora.

Sacrificios de mujeres, que fueron la «avanzadilla» de la emigración ecuatoriana a España: «y no hablemos ya de los que se suben a las pateras. Son los sacrificios humanos contemporáneos más claros y las mujeres son a las que más descuartizaron», insiste.

Su experiencia como emigrante le ha servido también para escribir estos relatos porque, rememora, cuando estaba indocumentada toda su vida «era pavor» y así lo cuenta en su primer relato «Biografía».

«Yo me fui en el año 2005 y sabes que nunca volverás siendo la misma persona que se fue. Esa que sube en el avión no va a volver, se va a sacrificar y se va a ir perforando su corazón como lo hacían esas dagas aztecas», asegura.

En sus cuentos se ve también cómo, para esta escritora, «la violencia no es la excepción» ya que, aunque hay espacios exentos de ella, «rascas un poquito y te encuentras que hay heridas supurando».

Ampuero sostiene que la literatura, como lectora precoz, le hizo ver el mundo de una forma empática y darse cuenta del dolor del otro.

Recuerda «con los pelos de punta» lo que sintió de niña cuando leyó «El fantasma de Canterville», de Oscar Wilde, y comprobó cómo un autor puede generar en el lector que un fantasma no solo no de miedo sino que genere compasión.

«Eso es lo que modestamente pretendo: hacer la mejor literatura posible para generar lo que la literatura ha provocado en mí».

Imagen de la escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero, cedida por la editorial Páginas de Espuma.