El Gobierno de Luis Arce inició este lunes la entrega de créditos al sector industrial de Bolivia que sustituya las importaciones, a través de un fideicomiso para reactivar la economía y salir de la crisis que deja la pandemia de la covid-19.

En un acto en la Casa Grande del Pueblo en La Paz, el presidente Arce hizo la entrega simbólica de cheques a varios productores del país para que puedan reactivar sus negocios y emprendimientos.

El fideicomiso tiene un fondo equivalente a unos 130 millones de dólares que están destinados para el capital de operaciones o de inversión de los pequeños, medianos y grandes productores.

El fideicomiso es para que los productores, por ejemplo, inviertan en materia prima del país y eviten importar productos para realizar sus labores.

Este fondo beneficiará a rubros como los de producción de alimentos, confección de ropa y zapatos, textiles, farmacias, entre otros, indicó el ministro de Desarrollo Productivo, Néstor Huanca en el acto.

En tanto, Arce destacó que estos créditos tienen un interés de 0,5 por ciento anual y un período de gracia de seis meses a un año.

Además, sostuvo que la pandemia ha dejado desempleo en las familias y «mató a la pequeña industria», por lo que la otra preocupación es la reactivación económica para salir de esta crisis.

«Se incrementó el desempleo, con preocupación hemos visto incrementar el hambre en el país», indicó Arce.

En el acto, los productores beneficiados le entregaron a Arce y al vicepresidente David Choquehuanca algunos regalos de su producción como pantalones de mezclilla y camisas hechas por la industria boliviana.

«Ahora voy a poder reactivar mi empresa, voy a poder dar trabajo a las personas y podré fabricar mis prendas para salir adelante, ya que el año pasado he sido muy afectado, esto nos va a ayudar», indicó a Efe Eustaquio Ramírez, quien tiene una pequeña empresa textil.

En diciembre pasado, el Gobierno de Arce promulgó un decreto supremo que creó el fideicomiso para reactivar la industria nacional que ahora se hace efectivo.

La economía boliviana registró un decrecimiento de 9,56 por ciento a octubre del año pasado con relación al similar período en 2019.

Bolivia cerró 2020, que ha sido marcada por la covid-19 desde marzo pasado, con una inflación del 0,67 por ciento, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La inflación acumulada entre enero y diciembre del año pasado se debió sobre todo al aumento de precios en las divisiones de salud, educación y recreación y cultura, entre las más destacadas.

La inflación anual del año pasado está por debajo de la registrada el año anterior, cuando el índice llegó a 1,47 por ciento, según el INE.

El Gobierno proyecta un crecimiento económico del 4,8 por ciento y una inflación del 3,1 para este 2021.