El periodo de gracia para la reprogramación o refinanciamientos de los créditos «es una medida que favorece a los prestatarios y también precautela la salud financiera del país», afirmó este miércoles el director general ejecutivo de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), Reynaldo Yujra.

«El presidente Luis Arce ha sido enfático en generar todos los espacios de diálogo para promover mecanismos de ayuda para la población, pero también en la administración, ser conscientes de que tenemos la responsabilidad de administrar la economía del país», dijo Yujra en una entrevista con Bolivia TV.

Este martes, el Gobierno Central decidió otorgar un periodo de gracia de cuatro meses para la reprogramación y/o diferimiento de créditos con cuotas diferidas.

La determinación de la inclusión del período de gracia fue asumida tras una evaluación efectuada entre las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, y del Ministerio de Desarrollo Productivo, atendiendo las demandas de distintos sectores económicos y considerando el impacto de la pandemia del COVID-19.

El director de la ASFI explicó que el periodo de gracia tiene la finalidad de brindar alivio a los prestatarios del país. «Durante cuatro meses los prestatarios dejarán de pagar la cuota que corresponde al capital y en cuatro meses pueden dialogar entre prestatario y entidad financiera para que exista un plazo mayor (de pago de la deuda), dependiendo de las condiciones del prestatario», sostuvo.

Enfatizó que todos los prestatarios pueden adecuarse a la medida y solo deben acercarse a la entidad financiera para solicitar un refinanciamiento o reprogramación, incluido el periodo de gracia.

«La norma salió ayer y esperamos que las entidades financieras puedan ser sensibles con la población y proactivas para que apliquen estos procesos de diálogo para concordar entre prestatarios y entidad financiera cuáles son las mejores condiciones para reprogramar o refinanciar los créditos», dijo.

En la evaluación que realizaron las autoridades se descartó un diferimiento de créditos porque éste podría dificultar el buen flujo de ahorros de la población en las entidades financieras, explicó Yujra. «Hay que recordar, el sistema financiero no solo ve la forma de canalizar créditos, sino también administra los recursos económicos de la población».

«El crédito no es una donación ni un bono, hay la obligación del pago», agregó.