La automedicación se ha definido tradicionalmente como la ingesta de medicamentos, hierbas o remedios caseros por iniciativa propia o por consejo de otra persona, sin consultar a un médico.

La familia, los amigos, los vecinos, los medicamentos recetados anteriormente o las sugerencias de un anuncio en periódicos o revistas populares son fuentes comunes de automedicación.

Los principales problemas relacionados con la automedicación son el desperdicio de recursos, el aumento de la resistencia bacteriana y que provocan graves peligros para la salud, como reacciones adversas. La resistencia a los antimicrobianos es un problema actual en todo el mundo, especialmente en países como en Bolivia, en donde los antibióticos todavía se los encuentra disponibles sin receta médica.

La automedicación en un hábito común en nuestra sociedad y no está exento de riesgos: utilizamos medicamentos para el dolor de cabeza, para problemas gástricos, para relajarnos, para la tos, para la alergia, etc.

La automedicación para el dolor, la fiebre, la acidez de estómago, el resfriado, etc., durante un tiempo limitado, no necesitan receta médica. Aún así, no quiere decir que sea inocuo y no pueda resultar perjudicial en determinadas situaciones ya que no deja de ser un medicamento.

Lo que definitivamente no se debe hacer, es automedicarse con algún medicamento que requiera la receta del médico. Un ejemplo sería la toma de antibióticos. Los antibióticos no se deben tomar nunca por propia iniciativa sin la supervisión de un médico.

Los medicamentos más demandados para automedicación son:

Analgésicos: cuando se abusa de estos fármacos o se utilizan de forma indiscriminada y sin control por un profesional, pueden ocasionar efectos adversos graves relacionados con el aparato digestivo o riñón.

Antibióticos: son solicitados por los propios pacientes en la consulta, incluso a pesar de un diagnóstico que no precisa de su uso. Otros reutilizan un envase previo guardado en la casa o van directamente a la farmacia, piden una marca conocida y se la autoadministran ellos o a sus hijos.

Bolivia debe estar entre los países con mayor grado de automedicación porque cada vez que hacemos cultivos vemos altos grados de resistencias a los antibióticos.

Otros medicamentos también utilizados como automedicación son los antisépticos tópicos, suplementos vitamínicos y minerales, antigripales y antitusígenos, digestivos, laxantes, antiácidos y antiflatulentos.

La automedicación sin control médico comporta una serie de riesgos para la salud que en la mayoría de los casos son desconocidos por las personas que lo consumen:

  • Toxicidad: efectos secundarios, reacciones adversas y en algún caso intoxicación.
  • Falta de efectividad, porque se utilizan en situaciones no indicadas. Por ejemplo, la toma de antibióticos para tratar procesos virales contra los cuales estos medicamentos no son efectivos.
  • Dependencia o adicción.
  • Enmascaramiento de procesos clínicos graves y consecuentemente retraso en el diagnóstico y tratamiento.
  • Interacciones con otros medicamentos o alimentos que la persona esté tomando. Puede haber una potenciación o una disminución del efecto del medicamento.
  • Resistencias a los antibióticos. El uso excesivo de antibióticos puede hacer que los microorganismos desarrollen mecanismos de defensa delante de estos medicamentos de manera que dejan de ser eficaces.

Estos riesgos se pueden evitar siguiendo unos consejos básicos sobre la automedicación:

  • No tome ningún medicamento CON RECETA, sin que haya sido prescrito por un médico.
  • En caso de embarazo, lactancia materna, presencia de enfermedades crónicas o bien si se trata de niños, consulte siempre al médico antes de tomar ningún medicamento.
  • La duración de la automedicación con medicamentos que no necesitan prescripción médica tiene que ser razonable. Si los síntomas continúan o su estado empeora consulte a su médico.
  • Informe a su médico de todos los medicamentos que toma o ha tomado (también hierbas medicinales, vitaminas, suplementos dietéticos, homeopatía, etc.).
  • Lea y conserve el prospecto de todos los medicamentos. Es importante saber que se toma, para que se lo toma, como y cuando se lo toma.
  • Conserve los medicamentos en su embalaje original. Éste contiene información importante como la caducidad, el lote, si se debe guardar en el refrigerador, etc. Además el embalaje protege el medicamento y garantiza su adecuada conservación.
  • Evite el consumo de alcohol cuando esté tomando medicamentos porque puede afectar a su capacidad de reacción por ejemplo en la conducción de vehículos o en la realización de otras actividades peligrosas.

Y recuerde: Si tiene cualquier duda sobre su medicación consulte a su médico.

Este consejo llega a usted gracias a Farmacorp, la cadena de farmacias más grande de Bolivia