El exalcalde de Nueva York ofrece la promesa de “reconstruir el país y restaurar la fe en el sueño que nos define”

Por si no eran pocos, ahí está Michael Bloomberg. Nunca es tarde aunque ya haya cumplido los 77 años. El multimillonario –éste lo es de verdad, uno de los más afortunados en Estados Unidos- ex alcalde de Nueva York ha confirmado este domingo que entra en la carrera presidencial como aspirante en las filas demócratas.

Bloomberg, en un momento de división de los progresistas entre izquierdistas y moderados, se apunta a la vía conservadora del partido y ofrece la promesa de “reconstruir el país y restaurar la fe en el sueño que nos define”.

Su entrada la ha bendecido este domingo con la difusión de una masiva campaña de publicidad en televisión en la que ha invertido 31 millones de dólares, el que se calcula que es el mayor desembolso de una sola tacada realizado a lo largo de campaña electorales.

 

 

El ex alcalde, con muchos claros –su defensa contra el cambio climático o contra el tabaco- y también muchos oscuros, en especial su estrategia policial de marcado carácter racista, ha sacado ese dinero de su caja. Asegura que no aceptará donaciones de nadie. No le hacen falta con un patrimonio que se calcula en 54.000 millones de dólares.

Su patrimonio se calcula en 54.000 millones de dólares

Ha estado unas semanas desojando la margarita. Empezó a hacerlo desde que observó la tendencia creciente de Bernie Sanders y, sobre todo, de su compañera en el Senado, Elizabeth Warren, que se ha convertido en el demonio para los tiburones de Wall Street y que apoyan una sanidad universal al estilo europeo o canadiense, cosa que aterra a las corporaciones.

Sanders y Warren ya le han denostado. Uno y otra han coincidido en esa fiebre de los multimillonarios por salir de salvapatrias.

En frente, Bloomberg ha detectado la debilidad en el tartamudeo del ex vicepresidente Joe Biden, el único político para él que representa la estabilidad moderada de la era Obama. Su agenda incluye que los ricos paguen más impuestos, que la clase media comparta una contribución justa, que todos tengan acceso a un seguro médico de calidad y la máxima intención de “hacer el bien”.

Uno de los terrenos en el que cree con más firmeza es en la urgencia de la crisis medioambiental. Bloomberg ha hecho contribuciones millonarias para estimular esa lucha y para concienciar de la emergencia, contrapunto al negacionismo del presidente Donadl Trump y los legisladores republicanos en general, más preocupados por los votos que por el bienestar futuro. O al menos esto es lo que piensa el nuevo candidato demócrata al sumarse a la casi veintena de aspirantes cuando quedan escasos dos meses para el disparo incial en el caucus de Iowa.

 

 

Su afiliación política resulta controvertida. Bloomberg ganó la alcaldía de la Gran Manzana como republicano, luego se presentó como independiente, pero siempre le acompañó la leyenda, auspiciada en especial por sus sucesor, el izquierdista Bill de Blasio, de que había fomentado descarnadamente el cuento de las dos ciudades, una para ricos, limitada, y otra para los otros, mucho más amplia. Bajo su mandato floreció el movimiento de protesta Occupy Wall Street.

Su agenda incluye que los ricos paguen más impuestos y que la clase media comparta una contribución justa

Publicación de La Vanguardia