Bolivia firmó este lunes su adhesión a la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) para fortalecer la industria vinera y la búsqueda de nuevos mercados de exportación.

«A partir de hoy, tras la suscripción del convenio y una vez que se haga la solicitud formal de reingreso. Bolivia volverá a ser parte de la OIV», dijo el viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco, en una entrevista con Bolivia TV.

La OIV se define como una organización intergubernamental de carácter científico y técnico, con una competencia reconocida en el campo de la viña, el vino, las bebidas a base de vino, las uvas de mesa, las uvas pasas y otros productos derivados de la vid.

En Bolivia son más de 40 municipios dedicados a la producción de vino, de la cual, el 1,5% se comercializa en los mercados internacionales.

Según Blanco, con la incorporación de Bolivia en la OIV se refuerza el trabajo en la búsqueda de nuevos mercados externos para los vinos nacionales.

«Estamos trabajando para duplicar la cantidad del vino que se exportará a precios que reconocen el trabajo de los agricultores y, además, a su industrialización para que llegue a nuevos mercados con una imagen propia que caracteriza a la producción boliviana», indicó.