El ‘tempo’ de la música en Buenos Aires, que antes vivía enfrascada en el ‘prestissimo’, oscila ahora entre el adagio y los silencios, ya que mientras algunos de sus espacios se abren a la gente desde hace unos meses, templos como el Teatro Colón siguen sin público por la pandemia de covid-19.

Así como otros lugares del mundo arrancaron desde hace meses a reprogramar eventos en vivo, Argentina, uno de los países en los que las restricciones se impusieron más tiempo, afronta los primeros recitales como la salida de un trauma en el que «está priorizada la necesidad» de que la gente se encuentre con quienes aman lo mismo que ellos y con sus grupos favoritos.

SALIR DEL TRAUMA CON MÚSICA APROPIADA

Lo dice a Efe la miembro del departamento de Contenidos, Mediación y Audiencias del Centro Cultural Recoleta, Isabel Rocca: la música, como todo el mundo cultural, vuelve poco a poco a la actividad.

Con las discotecas cerradas y fuertes limitaciones de aforo aún vigentes, uno de los objetivos es evitar situaciones como las que se viven en la costa argentina desde inicio del verano austral, con fiestas masivas y clandestinas.

Por ello, en las presentaciones del Recoleta, de la que participan durante estos meses bandas como Perotá Chingó y Mi Amigo Invencible, han buscado artistas apropiados para reconectar.

«Disfrutar de eso, ante todo del encuentro y el clima relativamente ‘tranqui’, calmo, para eso, para que no necesites bailar y te digan ‘ché, no, no podés continuar»’, dice Rocca.

Tras tantos meses de inventar nuevos métodos de llegar a la gente, las primeras actividades fueron de «mucha emoción» y desde el Recoleta, un espacio público a cargo de la ciudad de Buenos Aires, están «muy contentos» con el resultado parcial.

Mucho más sabiendo que la tendencia de contagios, que tuvo una subida a inicios de enero, ha dado la vuelta hacia abajo otra vez: «Obviamente que el temor del cierre nuevamente es un fantasma que todos tenemos, pero los protocolos son muy seguros».

En países donde la segunda y tercera ola del coronavirus han golpeado con más fuerza, la cultura ha sido una de las primeras en regresar a la sombra, algo que las autoridades de Argentina evitan.

CONEXIÓN PÚBLICO PRIVADA EN BUENOS AIRES

«Fuimos buscando espacios al aire libre que nos permitieran generar una programación con cupo limitado, con distancia, con una inscripción en línea previa. Nos permite tener verano con música y cultura», dice a Efe el ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Enrique Avogadro.

Avogadro asevera que además de las propuestas elegidas por ellos, en la capital argentina la pandemia les ha obligado a «pensar fuera de la caja» y cuenta que han colaborado con productoras independientes para que usen espacios públicos abiertos de Buenos Aires, como el anfiteatro del Parque Centenario, para sus conciertos.

Pero de ahí a que la maquinaria de eventos musicales en vivo funcione como antes de marzo de 2020 hay un trecho.

SITUACIÓN PREOCUPANTE Y MOTORES A MEDIAS

Desde el sector privado, la gerente de Programación y Contenidos de Ciudad Cultural Konex, Noel Yolís, explica que «la situación de la industria es urgente, es preocupante».

En el Konex tienen «la suerte», dice Yolís, de contar con un gran patio que les ha permitido volver a la actividad desde noviembre pasado y en la actualidad han decidido sacar adelante, «haciendo concesiones» en lo económico entre promotores y artistas, su programación habitual de verano, el Parador Konex.

Por allí han pasado y pasarán estos meses artistas como Las Ligas Menores, Mala Fama, Santiago Motorizado y Marilina Bertoldi, y además han ampliado la oferta a propuestas que por lo común están fuera del ciclo veraniego, como los cursos de filosofía de Darío Sztajnszrajber.

Así como ellos han preferido mantenerse presentes por «la convicción de trabajar, de que la industria se tenga que seguir moviendo, abriendo las puertas», Yolís apunta que a muchos de sus colegas de otras salas «no les cierra la ecuación» para que vuelva a sonar la música.

«Y nosotros a pesar de estar activos, igual seguimos teniendo una situación preocupante», agrega, al tiempo que valora lo que pudieron realizar hasta ahora.

«El primer show fue el de Coti, la primera experiencia. El protocolo habilitaba cien personas, fue muy emotivo volver a trabajar después de tantos meses, muy importante para nosotros. Y abrió la puerta a esta nueva etapa, hubo muy buena respuesta del público. Estamos adaptándonos todo lo posible, conociéndonos, trabajando sobre la incertidumbre», analiza.

Sobre los meses sin trabajar, en los que la industria musical global se ha enfrentado a un escenario nunca antes visto, Yolís explica que para ella, como argentina, han tenido «otros quiebres en la industria».

«No una pandemia pero sí otros momentos de quiebre. Obviamente teníamos muchas dudas, la diferencia más grande es que nosotros pasamos de ser un lugar que programaba shows para 2.300 personas y readaptarlo y trabajar para 300. La primera problemática que tuvimos es que ese negocio nos rinda», comenta.

EL COLÓN, SIN PÚBLICO Y RECONVERTIDO EN CENTRO DE TESTEOS

Y en el lado del silencio del público, un gigante porteño, el Teatro Colón, es uno de los que ve cómo no les cierra la ecuación.

Fuentes del teatro reconocen a Efe que se hace muy difícil la preparación de espectáculos orquestales de ópera y danza en los que normalmente participan 200 personas, sin contar el público.

Desde el Ministerio de Cultura porteño, Avogadro destaca que «el Colón se ha mantenido activo con una programación muy intensa a nivel digital online, con un público que hasta ahora no está vinculado».

Sin embargo, las grandes óperas «para poder producirse llevan mucho tiempo y requieren de condiciones que con la covid son imposibles de obtener, incluso por el aforo».

Precisamente el Colón, uno de los centros de ópera más importantes del mundo, brindará parte de su espacio para realizar pruebas de coronavirus.

«Sabemos de otras salas del calibre del Teatro Colón que se han reconvertido en espacios de vacunación en Europa», explica Avogadro al hablar sobre el nuevo uso del monumento que se alza a uno de los lados de la avenida 9 de Julio.

La directora general del Teatro Colón, María Victoria Alcaraz, precisó en una carta que «la pandemia cambió las reglas de juego arriba del escenario, detrás de escena y en la sala».

Sin embargo, esperó que durante 2021 pueda realizarse una temporada musical en la que «la sala se podrá utilizar de manera parcial» y que tendrá como objetivo «volver a los clásicos, volver a los ritos del encuentro».

Así, tanto el pop como en el mundo clásico argentino coinciden en un sustantivo: «Encuentro».