¿La filosofía es árida y elitista? No para Marie Robert. Esta joven profesora, autora de exitosas obras en Francia, usa anécdotas del día a día para incitar a la reflexión haciendo atractivas teorías de pensadores como Platón o Kant.

Robert, de 35 años, no se resigna a que los conceptos filosóficos, por muy complejos que puedan parecer, queden restringidos entre los muros de las instituciones de élite que ella misma conoce al dedillo.

Su doctorado en la prestigiosa Universidad 4 de la Sorbona de París le mostró lo alejada que está la academia del gran público.

«El problema es que cuando hacemos estudios de filosofía en la Sorbona, aunque quede claro que me ha encantado cursarlos, estos son muy exigentes, rigurosos, elitistas y muy burgueses», dijo en una entrevista con EFE.

En su afán por alargar la difusión de la disciplina, Robert tiene un podcast titulado «La Filosofía es sexy», con la nada desdeñable cifra de 150.000 oyentes mensuales; gestiona un Instagram con más de 70.000 seguidores; y suma tres libros publicados con tiradas superiores a los 10.000 ejemplares.

El último de ellos es el recién lanzado «Le voyage de Pénélope» (Flammarion), una mirada por la filosofía occidental a través de los ojos de una treintañera en crisis que lo deja todo en París por una iniciática visita a Grecia.

«Para muchos, la filosofía tenía que ser obligatoriamente muy complicada, árida, y me di cuenta que yo quería enseñarla de otra manera a través de las emociones, de las cosas cotidianas», abundó.

LA VIGENCIA DE LAS IDEAS DE PLATON

Robert, que es directora y fundadora de dos escuelas de la corriente educativa Montessori, resalta que la filosofía se ejerce prácticamente a diario, cuando se piensa sobre algo, por más banal que sea.

De entre los clásicos occidentales, la autora reivindica la actualidad de los pensadores de la Grecia Antigua.

«En Platón, por ejemplo, encontramos varias reflexiones sobre la democracia, sobre la República, sobre qué es la ciudad ideal, también sobre el amor, estas son dos cuestiones de la actualidad, en la que se nos plantea cómo podemos lograr vivir juntos como sociedad», incidió.

Y Epicuro y su teoría de la felicidad se experimenta cuando «regresamos de hacer deporte y nos tumbamos en la cama después de una jornada sin turbulencias», afirmó.

Para Robert, más que conocer al dedillo las teoría de los sesudos Kant o Wittgenstein, lo esencial es que las personas tengan el hábito de pensar.

«El saber es poder», proclamó la docente, especialmente -añadió- para aquellos jóvenes de las empobrecidas periferias cuyos obstáculos en su vida profesional y personal son considerables.

«Les va a hacer falta manejar los conceptos de análisis, de comprensión de las relaciones entre los individuos porque cuando decimos que ‘el saber es poder’ es porque no podemos tener un lugar en este mundo si no controlamos las reglas del juego social», adujo.

UN INSTAGRAM PARA EL PUBLICO JOVEN

La autora también ha escrito «Kant tu ne sais plus quoi faire il reste la philo» («Cómo salvar una mala racha: Ideas filosóficas para tranquilizarnos y desdramatizar», en su edición española) y «Descartes pour les jours de doute», dos obras que buscan inculcar conceptos filosóficos mediante historias cotidianas.

«Contando una historia nos aproximamos más a un concepto concreto que si abrimos ‘La crítica de la Razón Pura’, de Kant, que es bastante ardua», refirió.

Reticente al comienzo, la escritora también ha acabado por abrazar las redes sociales. «Al final hay mucha gente en Instagram, cada vez más, y es una herramienta para transmitir», expuso. Cada mañana, cuelga un post con el que busca despertar una reflexión o simplemente compartir los sinsabores de la vida.

Los duros confinamientos por la covid, con los negativos impactos psicológicos que acarrearon, aceleraron el interés por la filosofía, constató Robert. «Durante el primer confinamiento en Francia (marzo de 2020) fue una explosión, la gente necesitaba un sentido», rememoró.

Admiradora del «El mundo de Sofía» (1991), la novela de Jostein Gaarder sobre la historia de una niña que se confronta a partir de preguntas sencillas con la tradición filosófica occidental, la profesora considera que el sector de la educación vive una encrucijada en Francia.

La traumática decapitación el pasado octubre del profesor de historia Samuel Paty a manos de un fanático islamista de 18 años ha enturbiado aún más el ambiente docente.

«En aquel momento hubo una gran descarga emocional, una consideración por lo que ocurrió, pero ¿qué ha cambiado en nuestras clases? Nada. ¿Cuántos Samuel Paty harán falta?», se cuestionó Robert, quien atribuye la degradación de la educación en el país a la falta de inversión económica de los últimos gobiernos.