COVID-19 y las lecciones no aprendidas nos muestran que tomar medidas a medias o retrasar acciones por temor a las consecuencias económicas termina siendo mucho más costoso a largo plazo.

Problemas

Actualmente el virus se está transmitiendo de manera exponencial. La transmisión está directamente relacionada con la incapacidad del gobierno nacional y los gobiernos regionales para implementar medidas efectivas de prevención.

Por otro lado, Bolivia se encuentra en la posición poco envidiable de tener ingresos del tercer mundo con perfiles de enfermedades del primer mundo. La cantidad de personas con obesidad, así como diabetes e hipertensión y otras enfermedades crónicas son muy altas. Todas las cuales empeoran los resultados del COVID-19.

Por último, el gasto en atención médica en Bolivia no ha sido, ni es, como debería serlo. Lo que se destina a la salud es muy bajo, ya sea que se lo mida como porcentaje del producto interno bruto o en términos per cápita.

Podríamos decir que Bolivia en general ha logrado evitar el «colapso» de su sistema de salud, pero no es tan así. Lo que pasa es que en Bolivia la proporción de muertes que han ocurrido fuera de los hospitales ha sido bien alta. Así que no podemos confiarnos pensando que ya tenemos capacidad en los hospitales para hacer frente a la segunda ola.

En lo peor de la pandemia, muchos Bolivianos optaron por evitar ir al hospital a pesar de estar enfermos Ya sea por problemas de transporte o preocupaciones sobre el costo o la calidad de la atención. Con seguridad que eso provocó un mayor número de muertes evitables. Los pacientes pueden morir por falta de oxígeno incluso en casos más leves que no requieren ventilación mecánica, mientras que los efectos secundarios como accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal también pueden ser fatales fuera del entorno hospitalario.

Soluciones

Es tiempo de darle una solución profunda a la crisis de salud que vive el país y que ha hecho tanto daño durante la pandemia de COVID-19 y las lecciones no aprendidas Conviene reflexionar sobre qué modelo de salud necesitamos.

Hay tres aspectos de cambio que parecen imprescindibles

  1. Financiación adecuada
  2. Rediseño del modelo
  3. Cambio de actitud.

El gobierno debería invertir en tres áreas del sistema de salud

  1. Inversión en los recursos humanos
  2. Inversión en recursos tecnológicos
  3. Adecuación de las infraestructuras.