Ganar el título de Roland Garros por decimotercera vez marcó la temporada del español Rafael Nadal, que, no obstante, no pudo arrebatar el puesto de número uno del mundo al serbio Novak Djokovic a fin de año, un curso atípico para todos en el circuito mundial debido a la pandemia.

Como el resto de los jugadores, Nadal tuvo que tomar decisiones complicadas a causa de la crisis sanitaria. Su negativa a participar en el US Open fue, sin duda, la más difícil, porque era el defensor del título.

RAZONES PARA NO JUGAR EN NUEVA YORK

«Tras pensarlo mucho he decidido no participar en el US Open de este año. La situación sanitaria sigue muy complicada en todo el mundo con casos de COVID-19 y rebrotes que parecen fuera de control», publicó el manacorí en su cuenta de Instagram.

Pese a todo no salió mal parado de aquello. Con el nuevo régimen de puntuación de la ATP, debido a la pandemia, Nadal no perdió los puntos logrados en 2019, cuando derrotó en la final del torneo al ruso Daniil Medvedev.

Tampoco jugó el Masters 1.000 de Cincinnati y su retorno se dio en Roma, donde preparó su asalto a París.

UNA TEMPORADA NUEVA CON SABOR A EUFORIA

Pero retrocediendo en el curso de la temporada, Nadal vivió antes momentos de gran expectación. El conjunto español venía de ganar la primera edición de las Finales de la Copa Davis en Madrid, al derrotar a Canadá en el último duelo. Y con ese ambiente de euforia se inició 2020, sin saber nadie aún lo que pasaría después.

España alcanzó la final de la nueva Copa ATP, disputada en tres ciudades australianas: Brisbane, Perth y Sydney, y cedió ante Serbia en la lucha por el título.

Luego llegaría el primer grande en Melbourne, donde Nadal cayó ante un formidable Dominic Thiem, que ya parecía apuntar a que este año sería el definitivo para coronarse campeón de un Grand Slam, algo que culminó luego en Nueva York.

En el grande australiano ganó el título Djokovic por octava vez, y su 17 ‘major’, precisamente ante Thiem. También fue allí donde se vio por última vez sobre una pista al suizo Roger Federer, que luego sufrió dos artroscopias en una rodilla, y que aún no tiene fecha prevista de regreso.

De Melbourne, el de Manacor viajó después a Acapulco (México) y en ese ATP 500 obtuvo el triunfo derrotando al estadounidense Taylor Fritz en la final. Sería su último torneo hasta Roma, porque las suspensiones se fueron produciendo en cascada debido a la pandemia. Un manotazo al deporte, que afectó también a los circuitos de forma radical.

SIETE MESES DE ESPERA Y ROLAND GARROS DE RECOMPENSA

Siete meses tardó Nadal en volver a jugar un partido de tenis. Entre medias hubo suspensiones como las que sufrió Indian Wells, Miami, Wimbledon, el Mutua Madrid Open, y las finales de Copa Davis, entre otros, y traslados de fecha como las que experimentaron el US Open y Roland Garros.

También hubo casos de contagios como los del Adria Tour, un reencuentro en la cancha entre amigos, como se bautizó al evento que debía servir para que grandes tenistas pudieran recuperar el ritmo tras el parón por la Covid-19.

Cuatro de ellos, el propio Djokovic, Grigor Dimitrov, Borna Coric y Victor Troicki, dos esposas de tenistas y dos entrenadores dieron positivo, desatando una ola de críticas.

Nadal había permanecido en su Manacor natal a salvo. «Prefiero no hacer viajes largos», había dicho. Pero sí decidió acudir al Foro Itálico donde debía medir sus fuerzas tras 200 días sin jugar un partido oficial, y donde aspiraba a ganar por décima vez.

No fue así. «Los automatismos se pierden de tanto tiempo sin jugar y no se recuperan tan fácil», había dicho al comienzo del torneo romano. Su derrota ante el argentino Diego Schwartzman en cuartos fue dolorosa, porque luego Nadal admitió que había tenido problemas físicos, propios de tanta inactividad.

Pero en París el mejor jugador español en la historia de este deporte jugó de forma admirable y no cedió un solo set en la consecución del título, con exhibición incluida ante Djokovic en la final. Había ganado su vigésimo Grand Slam, igualando a Federer, y ampliando la racha de títulos en el grande parisino a 13, algo estratosférico.

FINAL DE CURSO NO DEMASIADO POSITIVO E INCERTIDUMBRE PARA EL 2021

Un mes después, ya en noviembre, regresó a París para disputar el Masters 1.000 de Bercy bajo techo, uno de los torneos que sigue sin ganar, y donde el alemán Alexander Zverev le tumbó en semifinales.

Pese a todo, había engrasado la máquina para competir con más aspiraciones en las Finales ATP de Londres, otro de sus torneos codiciados. Jugó mucho mejor que otros años y alcanzó las semifinales, aunque perdió de nuevo contra Thiem en la fase de grupos. En la penúltima ronda un gran Medvedev le apeó del torneo, en el que luego sería campeón.

Después Nadal ha tenido tiempo y se ha repartido en presencias sociales. Recibió la Gran Cruz del Dos de Mayo, la máxima condecoración de la Comunidad de Madrid, participó en programas televisivos como «Mi casa es la tuya» y «El Hormiguero», donde a la pregunta de qué cambiaría de España, respondió con un «no te lo digo».

Además mostró su compromiso con el campeonato de España en silla de ruedas, participando en el sorteo del cuadro del torneo que se disputaba en su club de Manacor, desde donde espera un incierto 2021, lleno de dudas en cuanto al calendario y a las especiales condiciones para viajar.