El Dry-Brushing o cepillado en seco es un ritual vigorizante que ha existido por muchísimo tiempo y que ha sido popular en civilizaciones como la egipcia, romana, india y china. Se estimula la piel con la ayuda de un cepillo de cerdas naturales y firmes para exfoliar y estimular la circulación.

Se recomienda hacerlo antes de bañarse, con la piel y el cepillo completamente secos, ya que se va a levantar células muertas de la piel y lo mejor es limpiarlas. El cepillado debe hacerse a una presión media y con movimientos largos en áreas más grandes y movimientos más cortos y rápidos en áreas pequeñas como las rodillas, debemos pasar dos veces por cada área. Como se trata de un ritual vigorizante es buena idea hacerlo por la mañana.

Es una creencia general que el cepillado en seco ayuda a disminuir la celulitis aunque no está científicamente comprobado. Lo que sí es cierto es que al aumentar la circulación de la piel ésta se torna más luminosa y probablemente es el efecto que disminuye la apariencia de, la también llamada, piel de naranja. Otro beneficio es la eliminación de los vellos encarnados.

La elección del cepillo es enteramente a discreción y preferencia suya. Algunas personas prefieren un cepillo con mango para llegar mejor a zonas complicadas como la espalda o las corvas, otras prefieren un cepillo sin mango que otorga mayor control al tenerlo directamente bajo la palma. Por otro lado, hay distintas opciones de cerdas naturales y sintéticas.

Empezar en los pies y moverse hacia arriba

El cepillado en seco se dice beneficioso para promover el drenaje linfático y por ello el ritual se realiza siguiendo el sistema circulatorio. Se empieza con la parte superior de los pies, luego la parte inferior de la pierna seguida de la rodilla y finalmente el muslo hasta llegar a la espalda baja. A continuación, cepillar el vientre con movimientos circulares.

La parte superior del cuerpo se cepilla iniciando con las manos, luego los antebrazos, codos, brazos, hombros y espalda. Para finalizar, se cepilla el cuello y escote con movimientos más delicados (la piel es muy sensible en esas áreas) y con movimientos descendentes. Imaginen que todo el cepillado se realiza hacia el corazón.

Luego de terminar el cepillado y tomar una ducha es muy importante hidratar la piel, cuando aún esté húmeda, con un aceite o el hidratante de su preferencia.

La cantidad de veces a la semana que se realiza este ritual depende de cada persona. Hay quienes lo hacen de forma ligera, pero a diario, otras personas prefieren hacerlo una o dos veces a la semana. Lo importante es descubrir lo que funciona para cada quien y sobre todo ser constante para que los resultados de la rutina sean notorios.