El hallazgo de los restos de cuatro mujeres posibles víctimas de feminicidio enterrados en la zona boliviana del Trópico de Cochabamba, en el centro del país, levantó las alertas sobre la impunidad en torno a casos que se denuncian como desapariciones pero son en realidad sucesos de violencia machista.

Los hallazgos más recientes se reportaron este lunes tras un «rastrillaje» en la zona del Sindicato Tres Arroyos, del municipio cochabambino de Villa Tunari, donde se encontró el cuerpo de una mujer reportada como desaparecida en 2017 y el de otra que era buscada desde 2018.

El cuerpo de una de las víctimas, identificada como Beatriz G.U., de 30 años, fue encontrado «dentro de una bolsa de yute de color celeste que estaba enterrado por lo menos a un metro de profundidad en una zona boscosa», explicó la fiscal departamental de Cochabamba, Nuria Gonzales, según un comunicado del Ministerio Público.

Además fueron hallados, también en un saquillo, los restos de Margarita M.R., de 24 años, cuya desaparición fue reportada en 2018 y presuntamente falleció por «asfixia mecánica por estrangulamiento», según la fiscal.

La operación se efectuó con la asistencia de peritos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), la Fiscalía de Villa Tunari, la Policía Boliviana y un can detector de restos humanos, indicó.

En la misma zona ya se encontraron otros dos cuerpos de mujeres en febrero pasado, recordó por su parte el fiscal Richar Peredo.

El primer caso fue el de Mónica O.H., de 25 años, quien estaba reportada como desaparecida desde el 21 de diciembre pasado y su cuerpo fue encontrado el 10 de febrero.

Según la Fiscalía, la víctima fue secuestrada y asesinada y su cuerpo fue hallado en una fosa en estado de descomposición.

En este suceso están implicadas tres personas, dos con detención preventiva y la tercera con sentencia condenatoria de 30 años de cárcel, la máxima pena establecida en la legislación boliviana.

Un segundo caso fue el de Nayeli L.A., de 19 años, cuya desaparición fue reportada el 15 de febrero y sus restos fueron hallados nueve días después a 10 metros del lugar donde se encontró el cadáver de Mónica, señala el comunicado del Ministerio Público.

La familia de la víctima pudo reconocerla por la ropa que llevaba puesta, agrega la nota.

¿DESAPARICIONES O FEMINICIDIOS?

En declaraciones a Efe, la abogada del Observatorio de Justicia de la Fundación Voces Libres, Mercedes Cortez, expresó su preocupación ante estas desapariciones de mujeres que son tratadas únicamente como tales sin «cruzar datos» para «descartar primero posibles feminicidios».

La situación en el Trópico de Cochabamba es «preocupante» en particular porque «allí muchas denuncias ni siquiera llegan a conocimiento de las autoridades judiciales», sostuvo.

Cortez recordó que aquella zona estuvo sin presencia policial durante varios meses tras la crisis social y política posterior a las fallidas elecciones de 2019, un periodo en que hubo casos de violencia hacia niñas y mujeres sin que nadie intervenga en estas denuncias.

«De por sí ya la Policía tiene miedo de actuar con todo el rigor de la ley porque era un sector muy empoderado y donde incluso se habla de ajustes de cuentas y cosas así», manifestó.

La experta indicó que en esa zona y en el área rural en general «es muy complejo» indagar sobre la desaparición y muerte de una mujer por la limitación de recursos, la distancia y la falta de presencia policial, lo que lleva a que estos casos queden impunes mayormente.

Estos lugares son como «tierra de nadie» y las mujeres «están doblemente vulnerables a sufrir desapariciones» o a que sus muertes se reporten como supuestos suicidios o accidentes sin ser investigadas como corresponde, afirmó.

Para Cortez, los hallazgos recientes deberían abordarse como feminicidios pues esta figura no se da solamente cuando el atacante es la pareja o algún familiar, sino cuando se produce «la muerte violenta de una mujer».

«El hecho mismo de que hayan sido asesinadas, enterradas, escondidas de esta manera, ya constituye un feminicidio, sean motivos ‘pasionales’ o cualquier otro motivo, así sea ajuste de cuentas, la mujer se encuentra en vulnerabilidad frente al agresor», explicó.

Tan pronto se reporte la desaparición de una mujer, las normas dan mecanismos para investigar dónde y con quién fueron vistas o hablaron por última vez y si hay algún antecedente de violencia, agregó.