El producto interno bruto (PIB) de Argentina se desplomó el año pasado el 9,9 %, uno de sus peores desempeños históricos, pero mostró signos de recuperación en el último trimestre de un nefasto 2020, marcado por la pandemia de la covid-19.

Los datos difundidos este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirman que el PIB de Argentina registró el año pasado su peor derrumbe desde la severa crisis que estalló en el país suramericano a finales de 2001 e hizo que la economía cayera un 10,9 % en 2002.

Las magnitudes de desplome en los diferentes componentes del PIB muestran con elocuencia el impacto que en la economía argentina, en recesión desde 2018, han tenido la pandemia y las severas restricciones adoptadas por el Gobierno de Alberto Fernández para hacer frente a la emergencia sanitaria.

De acuerdo con el informe oficial, en 2020 la oferta global se derrumbó 11,5 %, debido a la caída del 9,9 % del PIB y al desplome del 18,1 % en las importaciones de bienes y servicios.

En tanto, la demanda global retrocedió 11,5 %, con una disminución del 13 % en la formación bruta de capital fijo y una caída del 17,7 % en las exportaciones, mientras que el consumo privado cayó 13,1 % y el consumo público descendió el 4,7 %.

En el análisis sectorial, los datos también revelan los drásticos efectos de las restricciones sanitarias impuestas el 20 de marzo de 2020 y que comenzaron a ser flexibilizadas hacia mediados de año.

Así, entre los sectores de mayor peso económico, fueron notables las caídas en la construcción (-22,6 %), la industria manufacturera (-7,7 %), la agricultura (-6,9 %) y el comercio (-5,4 %).

Pero hubo otros sectores que, aunque con menor incidencia en el PIB global, presentaron magnitudes de derrumbe aún peores, como el de los hoteles y restaurantes, cuya actividad se desplomó en 2020 el 49,2 %.

Solo mostraron avances, aunque muy magros, los servicios de intermediación financiera (2,1 %) y los servicios de electricidad, gas y agua (0,9 %).

EL VASO MEDIO LLENO O MEDIO VACÍO

Pese al demoledor resultado anual, el informe difundido este martes contiene un elemento positivo y es que en el cuarto trimestre del año el PIB confirmó una tendencia a la recuperación ya iniciada en el tercer trimestre.

El PIB del cuarto trimestre arrojó una mejora del 4,5 % respecto a los tres meses precedentes.

Con todo, el avance observado sobre el final del año no logra quitar el sabor amargo de una economía que aún no consigue siquiera recuperar los magros niveles previos a la pandemia.

Y es que en el cuarto trimestre el PIB registró una caída del 4,3 % respecto a igual período de 2019, acumulando así once trimestres consecutivos sin crecimiento interanual.

Claro que si se insiste en ver el «vaso medio lleno» se observará que la magnitud de caída interanual verificada en último trimestre de 2020 está muy por debajo del desplome del 19 % registrado en el segundo trimestre del año pasado, un nivel de derrumbe sin antecedentes en las series estadísticas del país suramericano.

HACIA LA RECUPERACIÓN

Con los resultados registrados en 2020 y tras la caída del PIB del 2,5 % en 2018 y del 2,2 % en 2019, Argentina ha sumado tres años en recesión.

Sin embargo, los pronósticos para 2021 son de recuperación: mientras el Gobierno prevé una mejora del 5,5 %, los economistas privados que mes a mes consulta el Banco Central argentino para su informe de expectativas proyectan un rebote del 6,2 %.

Para el economista Martín Calveira, investigador de IAE Business School de la Universidad Austral, se espera «cierta recuperación durante los primeros dos trimestres del año y un crecimiento anual promedio de 6,1 %».

Sin embargo, según el experto, «se presenta un nivel preocupante de incertidumbre en relación a la disponibilidad de vacunas» contra la covid-19 y «su correcta administración».

«Esto determinará los impulsos sobre la recuperación de la actividad y los recursos fiscales necesarios para sostener ese objetivo», sostuvo Calveira.