Los bolivianos recibirán el nuevo año con los habituales rituales andinos, cábalas y cotillones de fiesta, matizados en esta ocasión por los deseos de tener buena salud y que acabe la pandemia de la covid-19 que tuvo en vilo al mundo en 2020.

Las principales calles comerciales de La Paz comenzaron a llenarse poco a poco este jueves de vendedores ambulantes que ofrecían sobre todo sombreros y corbatas de cotillón para recibir al 2021.

Además de llevar los números que forman el nuevo año, algunos sombreros incluyen otros elementos como réplicas en miniatura de billetes en bolivianos y dólares, o símbolos de personajes del cine y la televisión, como el Chapulín Colorado, los Avengers o los personajes del videojuego «Among Us», que se popularizó durante la pandemia.

El coronavirus también es protagonista en una iniciativa de la familia de la boliviana Obdulia Colque Choque, quien se lanzó a las calles a vender pequeños sombreros y corbatines hechos de foamy o goma EVA con una amigable representación del mismísimo virus que en esta versión lleva mascarilla.

Los productos de Colque también llevan figuras de mascarillas y de inyecciones que representan la vacuna, con la esperanza de que «haya una cura para el coronavirus», dijo la emprendedora a Efe.

«La situación nos ha obligado a salir a vender», comentó Colque, quien también explicó que la iniciativa de hacer los cotillones partió de su hija mayor, una odontóloga que usó su talento para las manualidades para sacar adelante a la familia ante la crisis derivada de la pandemia.

Los deseos de la vendedora para 2021 son «que se vaya la pandemia», que no falte el trabajo ni la paz, aunque también reconoció que «lo más importante es la salud y el amor».

Colque y sus hijas salieron a ofrecer sus productos en la populosa calle Illampu, caracterizada por la venta de cotillones para todo tipo de fiestas.

A diferencia de ellas, otros artesanos prefirieron no incluir la temática de la covid-19 argumentando que «ya no queremos saber nada del coronavirus», según comentaron a Efe.

RITUALES ANCESTRALES

Cerca de la calle Illampu está el «Mercado de las Brujas», lleno de tiendas y quioscos donde a diario se venden hierbas medicinales y elementos para las tradicionales ofrendas a la «Pachamama» o Madre Tierra.

Una de las tiendas tiene a la venta ofrendas específicas contra la covid-19, «para que se vaya» la enfermedad, «que no haya más enfermos, ni muerte», dijo a Efe doña Candy, encargada de la venta en ese negocio.

Las ofrendas contienen dulces de distintas formas y los «misterios», unas pequeñas tablas de azúcar con diversas imágenes en las que «sale la suerte» de quien hace el ofrecimiento.

También incluyen la wira k’oa, una planta medicinal que crece en el Altiplano y es considerada sagrada en la tradición andina, además del incienso, el copal o resinas aromáticas vegetales y la grasa de llama.

Antes de la medianoche, la ofrenda se debe «ch’allar» o bendecir con alcoholes, que pueden ser vino o destilados de uva, para luego colocarla al fuego en un brasero.

Los elementos ofrecidos deben quedar reducidos a cenizas, que una vez enfriadas, se entierran o se guardan en una caja.

Lo que más ha estado comprando la gente para recibir el Año Nuevo son elementos para tener buena salud y trabajo, ya sean ofrendas, velas o amuletos, indicó doña Candy.

También abundó la venta de flores, sobre todo de color amarillo, para los llamados baños de florecimiento para limpiar el cuerpo y el alma y esperar renovados el 2021.