La pandemia de covid-19 que desde marzo de 2020 afecta a Honduras llevó a la quiebra a muchos negocios, pero en medio de la crisis también han surgido emprendedores como Vicky Dubón y su esposo, Marvin Mendoza, que han hecho realidad el sueño de abrir una librería.

DE LA ESQUILA DE FÉLIX A UNA LIBRERÍA FORMAL

La venta de libros de Vicky y Marvin se remonta a unos 20 años atrás, cuando iban de puerta en puerta por barrios de San Pedro Sula, en el norte de Honduras, ofreciendo, «incluso al crédito», obras del Grupo Océano, de España, recordó la emprendedora hondureña en conversación con Efe.

Pero la venta de libros de puerta en puerta no le dio muchos beneficios económicos a Vicky, ni a Marvin, quien siempre se ha dedicado a las ventas, actualmente de productos alimenticios importados de Estados Unidos.

La idea de seguir con la venta de libros Vicky la volvió a retomar, según su relato, luego de que su hermano Félix Dubón, un ingeniero químico de profesión y lector empedernido, se quedó sin empleo, lo que le llevó a dedicarse a vender en una esquina sus libros, nuevos y usados.

«Le dije a mi hermano que si quería, yo le podía ayudar a vender libros en mis redes sociales, lo que terminó aceptando y así la actividad comenzó a crecer», recordó Vicky.

«La Esquina de Félix», funcionó durante unos ocho años, hasta que su propietario decidió retirarse de la actividad. Vicky continuó durante unos cuatro años vendiendo libros en línea, solamente usados.

En diciembre de 2019, con su esposo y el apoyo de sus dos hijos abrieron un quiosco en un centro comercial en el que vendían libros y plantas ornamentales, emulando a los «café librerías», pero el modesto negoció cerró en marzo de 2020 debido a la pandemia de covid-19, que obligó a un confinamiento nacional.

La pareja de emprendedores no se dio por vencida en su intento de contar con una librería, lo que hicieron realidad el 4 de mayo pasado, con una oferta para los lectores muy variada, con obras de la literatura universal, de ficción y no ficción, incluyendo libros y juguetes educativos para niños, y religiosos, lo mismo que de autores nacionales, entre otros.

La venta de libros no es fácil en Honduras, un país que en Latinoamérica figura entre los que se lee muy poco.

Sin embargo, Vicky cree que en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante y la de mayor crecimiento económico, comercial e industrial de Honduras, con alrededor de un millón de habitantes, ha venido en aumento el número de lectores, lo que deduce por sus ventas por línea y en la librería.

INVERTIR EN HONDURAS SIGUE SIENDO UN RIESGO

Mucho antes de la pandemia de covid-19, invertir en cualquier tipo de negocio en Honduras era y sigue siendo un riesgo, por diversas razones, entre ellas la inseguridad y la violencia criminal.

No obstante, desde que comenzó la pandemia y luego del paso de las tormentas tropicales Eta e Iota, que en noviembre causaron severos destrozos, con mayor incidencia en el norte y occidente del país, así como muchos hondureños y extranjeros fueron a la quiebra, también surgieron nuevos emprendedores.

Entre ellos figuran algunos que volvieron a abrir el negocio que habían cerrado por la pandemia y las tormentas, y otros que comenzaron a abrirse paso, muchos en actividades ajenas a las que hacían hasta antes de las dos desgracias que sufrió Honduras en 2020, que siguen repercutiendo en 2021.

Fue su hermano Félix, que aún sigue sin trabajo, quien le sugirió a Vicky que a la librería le pusiera un nombre que se identificara con el país.

A ella se le ocurrió entonces el de Guacamaya, por tratarse del ave nacional de Honduras, y así surgió Guacamayas BookStore, que está teniendo «muy buena aceptación».

«La gente ha respondido bastante bien, aunque como en todo negocio, siempre hay días buenos y otros que son bajos en ventas», subrayó Vicky.

La librería también ofrece camisetas, zapatos, monederos y otros objetos que son pintados a mano por una artista hondureña, con mensajes literarios.

«Guacamayas BookStore es una librería que tiene de lo mejor en cuanto a literatura, como los clásicos españoles, franceses, rusos, estadounidenses y toda la colección de las ediciones de escritores iberoamericanos de la Academia de la Lengua Española, que son libros que han cumplido 50 años», dijo a Efe el escritor hondureño Armando García.

Además de las buenas obras, su coste es más accesible en comparación con otras de las trece librerías que tiene San Pedro Sula, de las que ocho son de obras religiosas, católicas y evangélicas, agregó.

«Me aparece una librería muy digna y muy propia de una ciudad, donde antiguamente estábamos acostumbrados a escuchar el ruido de las máquinas registradoras de los almacenes y sus ganancias», subrayó el escritor.

También señaló la que librería «es un nuevo filón de la cultura junto con otros elementos que van haciendo la diferencia, como por ejemplo pintores y fotógrafos que exponen sus obras en un parque, las 14 escuelas de ballet que ya tiene la ciudad y una orquesta sinfónica, entre otros espacios, que van marcando la diferencia y el crecimiento cultural de San Pedro Sula».