Científicos abogaron por un esfuerzo público-privado que genere conocimiento y soluciones para evitar la propagación en América Latina y el Caribe de la cepa raza 4 tropical (R4T) del hongo Fusarium que ataca las plantaciones de banano, un producto clave en la región.

Los científicos Gert Kema y Chelly Hresko afirmaron en un foro organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) que es imprescindible un esfuerzo coordinado entre los sectores público y privado para generar conocimiento científico, construir capacidades entre los productores y contener la enfermedad.

“La principal dificultad que enfrentamos es que no podemos contar con la magia de la química para deshacernos de esta enfermedad. Todo lo que podemos hacer, mientras desarrollamos conocimiento científico, es entrenar a los productores acerca de cuáles son las mejores formas de contención. Es un desafío muy complejo”, dijo Hresko, quien es responsable de Innovación en Investigación y Desarrollo para Enfermedades y Eficiencia Agrícola en la Organización de Biotecnología de la empresa Bayer.

La R4T, que causa una enfermedad que se propaga con gran facilidad y no se le conoce cura aún, está presente en Asia y ya se ha detectado en Colombia, que por el momento es el único país de América Latina donde se ha confirmado su presencia.

«Puede resultar sorprendente enterarse lo importante que es el banano para mucha gente, especialmente para las personas vulnerables, cuya elección de comida es limitada. Representa hasta un 25 % de las calorías que incorporan diariamente. Y es cultivado en 135 países, por lo que sostiene los ingresos de muchísimos pequeños productores”, dijo Hresko.

Por su parte, Kema explicó que la cepa R4T del hongo Fusarium ataca la variedad de banana Cavendish, que hoy abarca aproximadamente el 50 % de la producción global de banano, el 95 % de los mercados de exportación y es la única que se comercializa masivamente en América Latina y el Caribe y en occidente en general.

“El R4T es una especie particular de Fusarium que comenzó en Indonesia, se diseminó por el resto del Sureste Asiático y ahora se está moviendo hacia el oeste: India, Pakistán, el Medio Oriente, África y, más tarde, Colombia”, explicó Kema, quien dirige el laboratorio de fitopatología de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos.

El científico explicó que se sabe que la enfermedad se transmite a través del suelo, pero no hay razones para concluir que con el transporte de los bananos se expande la contaminación.

«Entendemos que la principal razón de la diseminación es la gente que viaja y, en ese sentido, en el sector del banano hay muchos riesgos, porque los trabajadores suelen ir de un país a otro”, aseguró Kema.

Les expertos recomendaron asegurar la higiene de quienes están cerca de los cultivos de banano, que los productores reduzcan la presencia de visitas en sus plantaciones y que, si no tienen más alternativa que recibir visitantes, estos lleguen limpios y se vayan limpios.