Las organizaciones de periodistas alertan sobre el avance del plan del gobierno masista para restablecer el control absoluto de los medios de comunicación que se dio en la gestión del cocalero Morales.

De aquella época oprobiosa quedan en la memoria las compras irregulares, previo chantaje, de importantes medios, el uso del sistema tributario para extorsionar a prestigiosos medios escritos, la grosera administración de la publicidad oficial y los permanentes ataques a la profesión del periodista que proferían el cocalero y sus colaboradores.

Quizá la operación más siniestra fue la que llevó a la compra del canal PAT mediante un chantaje que incluyó el secuestro del hijo del principal accionista, exhibiendo de esa manera que el propósito de control no tenía escrúpulos.

Ahora que el corrupto régimen chavista de Venezuela ha decidido aplicar una multa de 13 millones de dólares al diario El Nacional, los masistas bolivianos están empeñados en ahogar a los medios independientes.

La sanción tiene el pretexto de ser la respuesta a un juicio por calumnia planteado por Diosdato Cabello, el jefe del Cártel de los Soles, por haber sido aludido de eso mismo en un artículo publicado en el diario español ABC y reproducido en Caracas por El Nacional.

Los jerarcas chavistas miden sus fortunas no en millones de dólares, sino en miles de millones. Los bancos suizos adoptaron hace seis meses la determinación de prohibir que estos corruptos venezolanos hagan depósitos superiores a los 2.000 millones de dólares. Incluso esos bancos tienen vergüenza.

Cabello ha dicho que el dinero de la multa que debe pagar El Nacional lo usará para comprar vacunas. Al fin y al cabo, dirá este corrupto, 13 millones de dólares son muy poca cosa. Mientras tanto, el matutino ha cerrado operaciones debido al golpe asestado por los jueces chavistas, tan corruptos y serviles como los jueces masistas de Bolivia.

Se sabe que los funcionarios del SIN no necesitan instrucciones para cometer abusos, aplicando multas desproporcionadas, a tal punto que las recaudaciones por concepto de multas abusivas llegaron a competir con las recaudaciones normales.

Esta vez, el masismo no está comprando medios, como hizo en su primer gobierno. Se contenta con ejercer el dominio mediante la extorsión, una práctica propia de las mafias.

Mientras tanto, las 115 emisoras «comunitarias» creadas por el cocalero Morales siguen usando equipos de propiedad del Estado y sus gastos son cubiertos por el TGN, así como el consumo de energía eléctrica.

Pero esta vez, el afán del masismo de volver a avasallar al periodismo encuentra a un gremio decidido a defender la libertad de expresión y a medios dignos que no piensan doblegarse.