Francia se resigna a aplicar nuevas restricciones a la vida social a partir de este sábado, en particular un toque de queda adelantado a las 6 de la tarde, más por la inquietud ante la escalada epidémica en países vecinos que por las malas cifras en casa.

El Gobierno, por boca de su portavoz, Gabriel Attal, se dedicó a justificar este viernes las nuevas limitaciones a la movilidad anunciadas la víspera por el primer ministro, Jean Castex, con el argumento de que es la forma de «no tener que tomar otras decisiones de forma inmediata».

En particular un tercer confinamiento que «es una opción que está encima de la mesa si la situación empeora mucho», advirtió Attal

El Ejecutivo califica de «frágil» el panorama en Francia, aunque insiste en que no se da la evolución «exponencial» de otros países.

En palabras del ministro de Sanidad, Olivier Véran, «la situación de nuestro país (…) no es satisfactoria, pero es uno de los últimos países de Europa occidental que tiene sus escuelas y sus tiendas abiertas».

El número de casos diarios se mantiene, de media, por debajo de los 20.000 (pese a que este jueves se comunicaron 21.228), y aunque ha crecido desde el fin del segundo confinamiento el 15 de diciembre, ha sido una evolución suave y las cifras están muy lejos de los casi 50.000 de finales de octubre.

La última cifra disponible de prevalencia de la enfermedad en Francia es de 185,7 casos por 100.000 habitantes en siete días, frente a los 614 del Reino Unido, mientras que en España alcanza los 522,7 pero en 14 días.

RESIGNACIÓN Y DESCONTENTO POR EL AVANCE DEL TOQUE DE QUEDA

En la calles, el adelanto de dos horas del toque de queda nocturno a las 18.00 horas, lo que implica el cierre de los comercios a esa hora (salvo excepciones), genera entre descontento y resignación.

Isabella, en París, señaló a Efe cree que «no va a servir de nada», porque seguirá siendo posible salir a la calle con un justificante. Maxime, por su parte, dice que le «molesta mucho, pero no tenemos otra opción».

En la pizzeria Fagio del centro de la capital francesa, su encargado, Grazioso, dijo que estos nuevos horarios de cierre van a afectar «mucho» a un negocio como el suyo que desde finales de octubre no puede dar servicio de restauración más que para llevar.

«La gente de las oficinas que hay por aquí saldrá antes del trabajo o directamente trabajará desde casa y no vendrá a pedir comida». Antes del confinamiento, preparaban 300 pizzas diarias, ahora unas 25.

Dray Simon, encargado de un supermercado de la cadena G20 subrayó que la situación de su actividad «no es nada buena» y con las nuevas restricciones tendrán que readaptar los horarios de apertura, pero añadió que «si es para acabar con este virus, no nos queda otra».

FRANCIA PROPONDRÁ A LA UE REGULAR LOS VIAJES INTRAEUROPEOS

Attal avanzó que el presidente francés, Emmanuel Macron, propondrá en el Consejo Europeo de la próxima semana medidas para impedir la difusión de la covid en los viajes entre los países de la UE, aunque teniendo en cuenta los flujos diarios de los trabajadores transfronterizos (son 350.000 en Francia).

Las fronteras exteriores están cerradas y los que puedan llegar de fuera de la UE (franceses o residentes en Francia) ahora van a tener que hacerse un test del coronavirus en origen y guardar aislamiento durante siete días en Francia antes de someterse a una segunda prueba.

Por lo que respecta a la marcha de la campaña de vacunación, el mensaje del Gobierno es que sus cifras (318.000 hasta el jueves) «no tienen nada que envidiar a nuestros vecinos».

El ministro de Sanidad reafirmó el objetivo de que a finales de mes haya al menos un millón de vacunados, y dijo que cuando termine febrero serán 2,4 millones, e incluso 4 millones si las autoridades europeas dieran rápido la autorización para la de Astra Zeneca.

Para acelerar las entregas de las que ha encargado la Unión Europea para el conjunto de sus países miembros, se está estudiando la posibilidad de utilizar las plantas del grupo francés Sanofi para fabricar vacunas de otras empresas que ya las pueden comercializar.

Eso se explica porque el proyecto de vacuna de Sanofi está sufriendo retrasos y, en el mejor de los casos, no estará disponible hasta el último trimestre del año.

Francia ha registrado hasta ahora 2,851 millones de casos de coronavirus con un total de 69.313 fallecimientos.