En cuanto a la demanda del uso de las semillas genéticamente modificadas, Luis Alberto Alpire, Secretario de Desarrollo Productivo de la Gobernación de Santa Cruz, aseguró que permite obtener mayor rendimiento para competir en igualdad de condiciones con los países limítrofes, que actualmente sus rendimientos superan los promedios nacionales. En Brasil en maíz producen 5.60 TN/HA, en Argentina, 8.37   TN/HA, Paraguay 5.48 TN/HAS, mientras que en Bolivia solo se alcanza 2.86 TN/HA.

“Producir más y en mejores condiciones genera la posibilidad de garantizar el abastecimiento del mercado interno, además de exportar, que también es una demanda y necesidad del país y del sector”, afirmó.

Estas semillas genéticamente modificadas benefician sobre todo a los pequeños productores que no disponen de recursos suficientes para consumir más agroquímicos que demanda la actividad convencional, además que están más expuestos a ser afectados por el cambio climático y plagas que comúnmente atacan a estos cultivos. “El único sector que puede impulsar el crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB) es el sector agropecuario, aplicando el uso de estas semillas, que permitirá producir más alimentos y generar más empleos, que son un aproximado de 2 millones de fuentes laborales anualmente», enfatizó.

Alpire destacó que actualmente 70 países en el mundo consumen alimentos con semillas genéticamente modificadas, 26 países la producen y se siembran 191 millones de hectáreas.

Comparación de rendimientosTM/HA

 BoliviaBrasilArgentinaParaguay
Maíz2.865.608.375.48
Soya2.133.373.153.15