El vocero Presidencial, Jorge Richter, informó el lunes por la noche que el Gobierno boliviano analiza realizar pruebas rápidas a los pasajeros que provengan de países donde se registra la nueva cepa de COVID-19, como una medida inmediata de prevención ante la posible propagación de la variante de la pandemia.

En declaraciones a la prensa, la autoridad de Estado se refirió a la nueva cepa de COVID-19 detectada en Gran Bretaña, que se propaga más rápido que la versión original.

«Estamos considerando que se puedan tomar pruebas rápidas a los pasajeros que llegan al país o bien que ellos puedan acreditar que están libres de cualquier contagio, esto como medida inmediata para prever una situación crítica», señaló la autoridad de Estado.

Para prevenir el ingreso de la nueva cepa del COVID-19, más de 40 países suspendieron los vuelos con Reino Unido, entre ellos Alemania, Italia, Bélgica, Irlanda, España, Argentina y Chile.

Consultado sobre el cierre de fronteras, Richter sostuvo que el Gobierno evaluó el «cierre de las rutas que pueden generar la llegada pasajeros desde Inglaterra, pero no se tiene vuelos directos desde La Paz o Santa Cruz hacia Gran Bretaña».

Esta jornada, el Ministerio de Salud y Deportes descartó la presencia de una nueva cepa de COVID-19 en el país y aclaró que lo que se mantiene es el mismo virus que emergió de China.

Ante la aparición de una nueva cepa del COVID-19, el director Nacional de Epidemiología, René Barrientos, indicó que por lo pronto en el país no hay evidencia de este surgimiento porque aún no se hizo la «caracterización de la secuenciación genómica».