La tan esperada misa de gratitud y bendición, a la conclusión de la molienda correspondiente a la zafra cañera 2020 de Guabirá, conjugó esta vez la alegría con el dolor, por las consecuencias que dejó la pandemia del COVID-19 en la cadena productiva de la caña de azúcar.

«Esta conmemoración de nuestra molienda número 65 del Ingenio tiene un sabor agridulce para nosotros. Por un lado, la alegría del deber cumplido en cuanto al procesamiento de caña de azúcar y, por otro, el culminar esta etapa con tristeza en los trabajadores, directivos y productores cañeros, siendo que muchos de quienes fueron parte de los logros de este año, partieron de este mundo por causa de la pandemia del coronavirus», señaló visiblemente emocionado el presidente del Ingenio Azucarero Guabirá, Carlos Rojas Amelung, citado en un boletín de prensa.

«Este ha sido un año muy complicado y especial para Guabirá, muchas de las personas que han dado gran parte de su vida por el Ingenio, hoy no están más con nosotros. La inmisericorde pandemia del COVID-19 se llevó a productores, trabajadores y ejecutivos de la empresa, entre ellos, a nuestro gerente Rudiger Trepp», agregó.

Del lado de los logros de la compañía, resaltó que «el haber molido más de 2,5 millones de toneladas de caña este año, ha significado que la factoría procesó un tercio de toda la caña que produce el país, lo que demuestra su liderazgo, importancia y el gran aporte a la producción de alimentos para Bolivia».