Un grupo de aproximadamente 30 niños de entre 6 y 11 años, se integraron el sábado a la policía comunitaria en el municipio José Joaquín de Herrera, en la Montaña Baja del sureño estado mexicano de Guerrero.

En un discurso realizado durante su presentación, los infantes exigieron al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que apoye a nueve viudas, a 14 niños huérfanos y a 34 indígenas desplazados de la comunidad de Acotapaxtlán, en Guerrero, quienes fueron víctimas del grupo delictivo conocido como Los Ardillos.

Reprocharon al mandatario mexicano por haberlos acusado de ser delincuentes «y le volvemos a recordar que no; somos niños comunitarios y apoyamos en el resguardo de nuestra comunidad nahua», refirieron.

Los menores, pertenecientes al poblado de Ayahualtempa, realizaron también una marcha por las principales calles de su comunidad, en compañía de otro grupo de pequeños que se habían integrado al grupo policial en enero de 2020.

Este grupo de defensa cuenta además con más de 200 ciudadanos indígenas, quienes denunciaron haber sido abandonados por el Estado ante los ataques de Los Ardillos.

La Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, de la cual forma parte este grupo policíaco, exigió al Gobierno federal soluciones para sus demandas y anunció que si en los próximos días estas no se cumplen, impedirán la instalación de casillas en sus comunidades durante la jornada electoral del 6 de junio.

La decisión de integrar a infantes como guardias de su comunidad -la primera vez que se llevó a cabo esa acción fue en mayo de 2019- ocurrió luego del asesinato de diez músicos indígenas en un ataque armado en la localidad de Chilapa en enero de 2020.

En Chilapa, Los Ardillos mantienen una guerra por el control del territorio para el trasiego de estupefacientes, por lo que no cesa la violencia desde que en 2015 los grupos autodenominados comunitarios irrumpieron en el territorio, dejando cientos de muertos y obligando a otros tantos a desplazarse de sus hogares.

En 2020, cuando se anunció la integración del primer grupo de menores a la policía comunitaria, el Gobierno del Estado se pronunció por el respeto de los derechos de la niñez y dijo que su participación no debería ser alentada.

Guerrero es uno de los estados más pobres y violentos de México.

Los grupos de autodefensa en este estado aparecieron en los años 70 del siglo pasado y resurgieron nuevos grupos a partir de 2013 con el aumento de la violencia en la entidad.