Japón comenzó a administrar este miércoles la vacuna contra la covid-19 en una primera fase en la que espera inocular a 40.000 sanitarios de cara a inmunizar a toda su población en un año y sin que los Juegos Olímpicos vayan a condicionar de momento su calendario de vacunación.

Las primeras dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer, la única por el momento aprobada en Japón, fueron administradas en el Centro Médico de Tokio de la Organización Nacional de Hospitales, en el distrito de Meguro, con la idea de expandir la vacunación a un centenar de centros sanitarios de todo el país la próxima semana.

La primera persona en recibir la inyección fue Kazuhiro Araki, el director del centro.

«No me gustan mucho las inyecciones, pero fue administrada adecuadamente. No ha dolido nada, así que me he quedado tranquilo», dijo ante las cámaras de televisión presentes.

Araki se prestó voluntario para este momento, dijo, para servir de ejemplo: «Pensé que era necesario que el presidente del centro se pusiera la vacuna para animar a los demás a vacunarse».

En total 12 médicos y enfermeras recibieron la dosis en el día del arranque de la campaña, todos ataviados con mascarilla y pantalla facial como parte de las medidas anticovid.

Japón, un país escéptico ante las vacunas desarrolladas fuera del país tras anteriores campañas que depararon efectos secundarios graves, comienza la vacunación contra la covid más de dos meses después del pionero Reino Unido y a menos de seis meses de la apertura de los Juegos Olímpicos.

Tanto el Gobierno japonés como el comité organizador han subrayado que la cita olímpica, que atraviesa dificultades y cuya celebración se sigue poniendo en duda por la pandemia, se celebrará en la fecha prevista (los JJOO arrancan el 23 de julio).

«No estoy teniendo en cuenta los Juegos Olímpicos», declaró en una sesión informativa en la víspera del inicio de la vacunación el ministro a cargo de su gestión, Taro Kono, quien destacó que la prioridad del Gobierno es completar la campaña sin contratiempos.

Japón dio luz verde a la vacuna de la farmacéutica estadounidense Pfizer el pasado domingo, un retraso comparado con otras grandes potencias debido en parte al intrincado proceso de aprobación, que requiere realizar estudios clínicos con japoneses.

AGUJAS, UNO DE LOS GRANDES RETOS

El país ha recibido de momento 64.350 viales de la vacuna con dosis suficientes para aplicar las dos tomas necesarias a 193.050 personas, suponiendo que las inyecciones se administren con unas agujas de poco espacio muerto especiales (que aprovechan al máximo el contenido del vial, 6 dosis) y de las que el país tiene carestía.

«Tenemos agujas (de poco espacio muerto) suficientes para vacunar a los 40.000 sanitarios, pero estoy determinado a obtener agujas suficientes para toda la vacunación», dijo Kono sobre el que podría convertirse en uno de los grandes retos para el proceso.

El Ministerio de Salud nipón se ha marcado como objetivo completar este proceso de inmunización de los mayores de 16 años entre su población (de 126 millones de personas) en aproximadamente un año.

Tras una primera fase entre 40.000 sanitarios, se pondrá en marcha la vacunación de unos 3,7 millones de médicos y enfermeras de primera línea a partir de marzo.

Tras ellos será el turno de los mayores de 65 años, que suponen unos 36 millones de personas, y cuya vacunación está prevista que comience en abril.

«El plan es terminar la vacunación de los ancianos en 2 meses y 3 semanas», explicó el ministro Kono.

Le seguirán las personas con enfermedades preexistentes de riesgo, como la diabetes o afecciones cardíacas, y los trabajadores de centros de atención a mayores irán después.

Finalmente le tocaría a la población en general, a partir de los 16 años, cuyo turno no llegaría hasta al menos finales de junio o julio, cuando está previsto que comience Tokio 2020.

«NINGUNA VACUNA EN ESTE PAÍS ES OBLIGATORIA»

«Me gustaría animar a las generaciones jóvenes a ponerse la vacuna para prevenir la enfermedad», manifestó Kono, que reveló que hasta el momento la mayoría de los interesados han sido aquellos con edad avanzada, incluido el primer ministro, Yoshihide Suga, de 72 años, quien le ha transmitido su intención de ponérsela.

Pese a que el Gobierno japonés está instando activamente a su población a participar del proceso de inmunización por vacunación con un despliegue sin precedentes en redes sociales y otros medios, las autoridades han descartado poner en marcha ningún mecanismo para hacer la vacuna obligatoria.

«Ninguna vacuna en este país es obligatoria. Esta vacuna de la covid no es una excepción», dijo al respecto Kono.

Japón ha llegado a acuerdo con tres farmacéuticas, Pfizer, la también estadounidense Moderna y la británica AstraZeneca para que le suministren dosis suficientes para toda su población y contar con reservas, por lo que de momento descarta adquirir vacunas desarrolladas por otras firmas.