En una ciudad con un crecimiento vehicular acelerado y un transporte público saturado, la bicicleta se corona como el medio de transporte urbano más rápido y respetuoso con el medioambiente; ayuda a rebajar los niveles de contaminación y tiene unos beneficios espectaculares en el bienestar físico de las personas, y por ende en la sostenibilidad del planeta. Y es que la bici es la mejor forma de desplazarse en la ciudad, no solo para distancias medias y cortas, sino también en distancias largas, al ser un transporte alternativo más económico.

En distancias menores de 10 km, el recorrido es más rápido en bicicleta que en auto; en bicicleta se va a 20 km/h. Sumado a esto las emisiones de CO2, en el caso de la bici es de cero, pues no usa combustible fósil o gasolina, en cambio en un auto consume Gasolina 2.42 Kg. CO2e/litro y Diesel 2.7929 Kg. CO2e/litro.

En Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, la gente usa la bici no solo para mantenerse en forma, divertirse y socializar, sino en su día a día como medio de transporte alternativo, limpio y eficiente. Manejar bici ayuda a combatir el sedentarismo y reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, nos permite interactuar más con el entorno y activar nuestros niveles de concienciación ambiental. Muchas mujeres la usan como medio de transporte diario por la necesidad de desplazarse con libertad a un menor costo económico y sobre todo ambiental según opinan ellas.

Sin embargo, se necesita más que tener una bicicleta y en ciudades como la nuestra, exige otras medidas de integración: nuevos carriles seguros para bicicletas, ciclocalles, ciclo-carriles, respeto al ciclista en el tráfico, habilitación de estacionamientos y mecanismos de integración con el transporte público entre otros factores.

Claudia Araúz es cruceña y estudió ingeniería ambiental. Distribuye comida vegana, trabaja con uno o dos ciclistas. Ve en el empleo de bicicletas un medio de transporte alternativo económico y sobre todo no contaminante del medioambiente: “Lo que a mí me motiva es el cuidado al medioambiente, empecé manejando bici cuando era estudiante porque era un medio más barato para transportarme. Si bien Santa Cruz es todavía una ciudad hostil para el ciclista urbano, en mi experiencia hay una buena respuesta de la ciudadanía. Aun así, es mucho mejor subirte a una bici que a un auto, en bici generas endorfinas, puedes llegar a cualquier parte”.

Mercedes Banegas, ciclista urbana y estudiante de psicología, maneja hace más de 6 años y recorre unos 20 km al día. Según estima en Santa Cruz existen alrededor de más de 20 mil ciclistas, distribuidos en más de 60 grupos. Se calcula que al menos el 1% de la ciudad maneja bicicleta: “Jamás me subo al micro y tengo una salud espectacular, desde que manejo no tengo migrañas. Además, ahorro y no aporto el consumismo. En Santa Cruz nos falta mucho para ser una ciudad amigable con el ciclista, hay que estar alerta, no adelantarte, los autos deben guardar el metro y medio de distancia. Nos hace falta un buen estudio y tomar en cuenta la opinión de quienes nos movemos diariamente en bicicleta para construir leyes”.

Grecia Barrionuevo es madre y tiene un negocio de venta de plantas: “Manejar bici te cambia, ves la ciudad desde otra perspectiva, más amigable. Al principio no tenía idea, pero poco a poco aprendí. No todo es perfecto, ni todo es un desastre respecto a manejar bici en Santa Cruz. Desde niña siempre me gustó manejar bici, mi sueño era recorrer el mundo con ella. Mi esposo maneja, y si bien ahora porque tenemos un bebé recorro distancias más cortas, la bici siempre será mi opción como medio de transporte”.