Las tradicionales misas católicas y la venta callejera de palmas por el Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa, volvieron a Bolivia un año después de que la cuarentena por la pandemia de la covid-19 obligase a suspender estas celebraciones, al menos de forma presencial.

Desde temprano los fieles católicos acudieron a los templos para participar en esta celebración, comprando previamente en las puertas una palma entrelazada, un crucifijo o un ramo con plantas como retamas y ruda que se cree que ayudan a proteger la casa.

La lluvia que cayó en La Paz no fue un impedimento para que la gente asistiera de forma masiva y con medidas de bioseguridad como mascarillas y protectores faciales a la Basílica de San Francisco para escuchar misa y hacer bendecir las palmas y crucifijos.

En declaraciones a Efe, el guardián del Convento de San Francisco y rector de la basílica, el sacerdote Ben Hur Soto, recordó que el año pasado se hizo una misa de Domingo de Ramos a puertas cerradas y solamente con quienes viven en el convento porque ya estaba en vigor la cuarentena rígida.

«Este año otra vez la gente como que va viniendo, pero hay gente de paso, gente de Semana Santa como decimos, que después ya no la vemos», explicó Soto.

Al igual que otros templos, San Francisco volvió a abrir sus puertas en septiembre pasado para celebraciones presenciales, aunque con el aforo reducido y con medidas de bioseguridad como las mascarillas para evitar contagios.

Soto indicó que a diario no tienen problemas con el control del aforo, si bien la afluencia de gente es mayor cuando hay «fiestas fuertes» como la de los Reyes Magos o este Domingo de Ramos.

En Semana Santa, la basílica prevé realizar tres misas entre el viernes y sábado, una por día, en las que podrá participar la gente, aunque «después de cada celebración se cerrará el templo», precisó.

VUELVE LA VENTA

Junto a las misas también volvió la tradicional venta callejera de palmas con mercadillos instalados en los atrios de los templos.

«Por la pandemia no hemos podido venir a San Francisco a vender (el año pasado). Ahora ya con las medidas de bioseguridad estamos vendiendo», dijo a Efe Sofía Huanca, una vendedora con más de dos décadas de experiencia.

En Domingo de Ramos «se recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén montado en un burrito y la gente le aclamaba con las palmas», indicó Huanca.

Por ello existe la creencia de comprar palmas o ramos, hacerlos bendecir y colocarlos detrás de las puertas «para proteger a la familia de malas ánimas o malas cosas que puedan pasar», explicó.

Es como tener «a Dios en nuestros hogares», agregó.

En 2020 la celebración de la Semana Santa en Bolivia se hizo a puertas cerradas con transmisiones a través de distintas plataformas virtuales o las redes sociales por la cuarentena.

Tras levantarse progresivamente las restricciones que rigieron durante el año pasado, es probable que vuelvan también otras tradiciones de Semana Santa, como las peregrinaciones desde La Paz hasta el santuario mariano de Copacabana, a orillas del lago Titicaca, en la frontera con Perú.