En cuarentena dos cruceros con miles de personas, uno en Japón y otro en Hong Kong, tras enfermar al menos una veintena de pasajeros y tripulantes

Aunque todavía falta medio año para que empiecen los Juegos Olímpicos de Tokio, la sombra del coronavirus que se extiende por China ya nubla el horizonte. Con un crucero en cuarentena por veinte casos confirmados frente a la costa de Yokohama, cerca de Tokio, la inquietud ha cundido entre las autoridades deportivas niponas.

«Estoy muy preocupado por la propagación de la enfermedad infecciosa del coronavirus porque podría frenar el ambiente y el impulso para los Juegos. Espero que esto acabe lo antes posible», se lamentó este miércoles el presidente del comité organizador, Toshiro Muto, según informa Efe. La semana pasada, el Comité Olímpico Internacional se vio obligado a desmentir los rumores sobre una posible cancelación de los Juegos, prometiendo «todas las medidas y contramedidas necesarias» para que se celebren. A la espera de una nueva reunión esta semana para decidir medidas preventivas, la alerta sanitaria ya ha obligado a suspender las rondas de clasificación de algunos deportes, como bádminton y boxeo.

Para impedir la propagación de la epidemia, el Gobierno japonés ya prohíbe la entrada en el país a quien esté infectado por el coronavirus o haya viajado recientemente a la provincia china donde se originó, Hubei, y a su capital, Wuhan. A la veintena de contagiados que había en este país, entre ellos varios japoneses evacuados la semana pasada de la cuarentena de Wuhan, su suman veinte pasajeros de un crucero con 3.700 personas que ha sido inmovilizado en Yokohama.

De ellos, ya se han hecho pruebas a 300 y el resto seguirá esta semana. Mientras tanto, el «Diamond Princess», propiedad de la compañía angloamericana Carnival Corporation, continuará inmovilizado. Los chequeos comenzaron después de que se le detectara el coronavirus a un hombre de Hong Kong de 80 años, que navegó en el crucero hace dos semanas.

Precisamente en esa misma ciudad, otro barco con 1.800 pasajeros, el «World Dream», también ha sido puesto en cuarentena. A todos ellos se les harán las pruebas del coronavirus porque, hace también dos semanas, a bordo estuvieron tres pasajeros chinos que han caído enfermos. Como el virus tiene un periodo de incubación máximo de dos semanas, ya hay algunos miembros de la tripulación con síntomas de la enfermedad que, a su vez, podrían haber contagiado a los actuales pasajeros.

A contrarreloj para contener la epidemia, que ya lleva 566 muertos y más de 28.000 contagiados, científicos de todo el mundo intentan una crear una vacuna. Mientras llega, lo que puede durar meses, los hospitales de China y otros países aplican tratamientos a base de antirretrovirales del sida y medicamentos contra la gripe normal. A dicho cóctel de fármacos, que ya ha conseguido curar a una paciente china en Tailandia, se suman las pruebas con un nuevo medicamento llamado Remdesivir, elaborado por la farmacéutica estadounidense Gilead Sciences para luchar contra el ébola y el SARS.

Según informa el periódico «South China Morning Post», unos 270 pacientes de Wuhan lo están tomando con la cloroquina, que es un viejo remedio contra la malaria. Aunque todavía no está aprobado ni tiene licencia, los médicos chinos están tan desesperados que se han decidido a emplear el Remdesivir porque la semana pasada funcionó en Estados Unidos con un paciente de 35 años, que mejoró en solo día gracias a él. Animado por este logro, ya ha solicitado su patente el Instituto de Virología de Wuhan, que es uno de los más importantes del mundo y está justo en la ciudad donde se ha desatado esta epidemia.

Gracias a dichos tratamientos, en China se han curado 1.153 infectados según el último recuento oficial, lo que alimenta la esperanza para otros pacientes. Pero el número de enfermos podría ser mayor por la falta de kits de pruebas, reconocida por las propias autoridades sanitarias. No todos los enfermos pueden ser diagnosticados todavía ni, por tanto, recibir ya tratamiento en un hospital. Tanto médicos como familiares de víctimas han denunciado que a muchos fallecidos por el coronavirus no se les hicieron las pruebas oportunas, por lo que no constan en los datos del Gobierno.

Después de ocho días ausente en los medios, el presidente de China, Xi Jinping, reapareció este miércoles para recibir al primer ministro de Camboya, el ex jemer rojo Hun Sen, primer mandatorio extranjero que visita el país tras el estallido de la epidemia. Aunque Hun Sen quería volar a Wuhan para ver a los estudiantes camboyanos atrapados en la cuarentena, Xi Jinping no se lo permitió, pero sí le prometió que China vencerá al coronavirus.

Texto de Pablo Díez para diario ABC de España