No son formales, ni SRL, sin Fundempresa, tampoco dan factura, menos Impuestos ni afiliados a la AFP. La inspección técnica es colectiva y ni hablar de restricción vehicular al sector. La ilegalidad en su máxima expresión. De hecho, el dinero de los peajes se lo depositan directamente como una «devolución». Ni hablar del estado de importación de sus vehículos y del servicio que brindan. Han doblegado a las alcaldías y tienen mucho poder a su favor

Y sin embargo, son clientes del sector financiero, el más formal, el más correcto, el que pide toda una serie de documentos para acceder a sus créditos. Curiosamente, en el país de la burocracia, la fotocopia del carnet y del sellito, el sector más formal y el más informal coexisten y se alimentan mutuamente.

La paradoja de que los primeros se nieguen a pagar los créditos de los segundos. Quieren más plazo. No están de acuerdo con el DS que amplia el diferimiento. En una perfecta lógica de mercado capitalista, no importan las leyes, ni las reglas sino el interés particular del sector.

Una clase magistral de Teoría Sistémica y Organizacional. Ningún gremio de empresas, ninguna organización que represente a un colectivo es capaz de lograr algo así. Los pronunciamientos y comunicados quedan para el recuerdo noventero de otra forma de comunicar. Aquí cuenta la capacidad de joder al otro.

De hecho, si el sector privado (formal) saliera a tomar esta clase de medidas, serían los «privilegiados que sólo se quieren enriquecer y no dejan trabajar al pueblo». El gran triunfo de los azulinos está en la resignificación de los hechos. Repítelo mil veces hasta que se vuelva verdad.

En conclusión, qué fascinante país que es Bolivia. Sin importar quien gobierne y las sendas peleas por los modelos económicos y toda la palabrería política y propagandística que tienen las redes sociales, al final del día, aquí les presento a los verdaderos líderes de este país. El capitalismo salvaje de los sindicatos.

La foto es la esquina de mi casa. En los conflictos de octubre del 2019, adivinen quiénes fueron los primeros en salir a desbloquear porque «es mi derecho a trabajar y vivo al día». Los mismos a quienes el MAS les construyó su sede sindical de transporte.
Lindo día del peatón. Baja la contaminación, la gente no puede llegar ni a su trabajo y menos a centros de salud, pero a quién le importa, si llamamos «transporte público» a la perversa empresa privada informal de unos cuantos. Bolivia te espera.