La periodista peruana Paola Ugaz afronta un nuevo capítulo judicial que se suma al acoso, seguimiento y amenazas de muerte que sufre tras publicar las investigaciones que hizo junto con su colega Pedro Salinas sobre los abusos físicos, psicológicos y sexuales de la asociación religiosa Sodalicio.

A dos días de encarar otro episodio en los tribunales, Ugaz aseveró este martes, en una entrevista con Efe, sentirse un «tubo de ensayo» para «probar cómo funciona utilizar a la justicia como un látigo contra el periodista que está investigando» en Perú.

Agregó que con esto se busca frenar el afán de nuevas generaciones ansiosas por indagar en las actividades ilícitas de las organizaciones poderosas del país.

«Lo que están haciendo es amedrentar periodistas, hablar de sus hijos y destruir su reputación» para que «no publiquemos», lamentó la investigadora, convencida de que, pese a la incesante persecución, el nuevo libro que prepara sobre las finanzas del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) verá la luz este año.

MÁS AMENAZADA QUE NUNCA

A las puertas de revelar nuevos secretos, Ugaz confesó que las «difamaciones y amenazas» que sufrió a lo largo de 2020 superaron con creces la persecución que denunció en los años anteriores.

«En el año de la covid-19 empieza una campaña de odio súper grande en redes sociales» y «recibo cinco portadas» en medios de comunicación en los que «se me acusa», entre otros, de «dirigir una red de lavado de activos», explicó la periodista.

De los comentarios agresivos de los internautas, Ugaz destacó la amenaza de muerte que recibió en octubre en su cuenta personal de Instagram: «Van a morir rojos, se viene el Charlie Hebdo peruano, los vamos a fumigar a plomo», escribió un anónimo.

«Si Pedro Salinas y yo, que tenemos más de 30 y 20 años en periodismo nos está pasando esto, imagina jóvenes periodistas detrás nuestro que investiguen una organización poderosa. Ya no lo van a hacer», lamentó.

De hecho, agregó que esta campaña de «descrédito» también tiene su eco en los tribunales peruanos, donde tiene abiertos dos procesos por difamación, además de cuatro demandas ya desestimadas que la acusaban de integrar una organización criminal que presuntamente dirigió la exalcaldesa izquierdista de Lima Susana Villarán.

Este jueves se celebra de manera virtual la presentación de pruebas del juicio que se abrió contra ella tras ser acusada de «difamación» por el director del medio digital ultraconservador «La Abeja», Luciano Revoredo, quien pide que la periodista sea condenada a tres años de cárcel.

Según Ugaz, Revoredo está «ideológicamente ligado al Sodalicio», pues fue candidato al Congreso por el partido que lidera el empresario y miembro del Opus Dei Rafael López Aliaga.

SISTEMA DE ESCLAVITUD MODERNA

La «ola de odio» contra Ugaz, materializada en estos procesos judiciales, las amenazas en redes y las acusaciones mediáticas, se desató a partir de 2015, cuando la periodista publicó junto con Salinas el libro «Mitad monjes, mitad soldados», que destapó el escándalo más grande en Perú contra una asociación católica acusada de abusar física, psíquica y sexualmente de menores.

«Ese libro abrió una caja de Pandora dentro de la Iglesia católica de Perú», pero «no imaginamos que esa caja iba a ser tan grande, tan fuerte y tan importante», ni cuánto de «poderosa y vengativa» podía llegar a ser «esa organización», reconoció.

Las revelaciones sacudieron al país pero «el libro se quedó corto», según la autora, porque «empezaron a salir más casos, más modalidades de abuso» y hasta se descubrió «la esclavitud moderna», un sistema supuestamente establecido dentro del SVC que obligaba al grupo que rodeaba al fundador Luis Fernando Figari a ser «sus esclavos las 24 horas del día».

Tras la repercusión de la primera publicación, Ugaz emprendió otro viaje, esta vez sola, para indagar en las finanzas de SVC y escribir su nuevo libro que, según dice la autora, ha hecho saltar todavía más las alarmas de esa asociación.

«Cuando descubrimos todas las víctimas de esta organización no estaban tan preocupados, pero cuando tocamos el tema de dinero, allí sí ellos realmente se sintieron tocados», afirmó.

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

A pesar de todo, Ugaz remarcó que existe «un lado bueno» que demuestra que «el buen periodismo puede cambiar cosas», ya que el libro «Mitad monjes, mitad soldados» figura «en el escritorio del papa Francisco» quien, mediante su equipo, envió a los autores «un mensaje solidario», instándoles a «seguir adelante» con sus investigaciones.

La periodista recordó también, emocionada, las muestras de apoyo que recibió de la escritora y activista mexicana Elena Poniatowska, una de sus «favoritas», luego de que la asociación mundial de escritores PEN International destacara su labor.

«O el nobel (John Maxwell) Coetzee, que es una persona que admiro mucho», añadió, recordando el mensaje que le dedicó el escritor galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 2003, en el que denunció la «persecución» y la «campaña de hostigamiento malicioso» que sufre Ugaz, un caso que, según dijo, «ha suscitado una gran preocupación en todo el mundo».