«Un premio de enorme prestigio hecho para la poesía», así ha definido la poeta portuguesa Ana Luisa Amaral el XXX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, un galardón que ha recibido hoy «con una felicidad inmensa», mientras que paseaba a su perrita Millie Dickinson.

Así lo ha expresado Amaral (Lisboa, 1956) a Efe tras conocer que hoy se ha convertido en la ganadora de este galardón otorgado por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca por «cruzar la literatura con las cosas importantes de la vida, que son la reivindicación de la justicia».

«Es un premio de enorme prestigio, hecho para la poesía. Creo que es el más prestigioso en Iberoamérica porque envuelve a todos los países de expresión española y los portugueses en Portugal», ha señalado la poeta, una autora que escribe porque lo «necesita» tanto como «beber agua» porque para ella es «una necesidad».

Profesora jubilada de literatura anglo-americana en la Universidad de Oporto, Amaral es una experta en Dickinson, pero también una apasionada de los estudios feministas y «queer». Por eso, este premio la ha sorprendido mientras trabaja en un prólogo para la obra «Una habitación propia» de Virginia Woolf, así como en su nuevo libro «Mundo», que saldrá a la venta en octubre.

Respecto al premio, ha sido Patrimonio Nacional de España el que ha dado a conocer esta mañana el fallo del galardón, dotado con 42.100 euros (más de 51.000 dólares al cambio actual) y que conceden esa institución y la Universidad de Salamanca con la intención de reconocer a una obra poética que constituya una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España.

En palabras de la presidenta de Patrimonio Nacional, Llanos Castellanos, el jurado ha elegido la obra de Amaral por contener «un mensaje de apertura, de respeto, de tolerancia y de reivindicación, también en clave anglosajona, que ha sabido unir con las letras portuguesas el valor de lo pequeño y lo cotidiano».

Castellanos también ha calificado a la premiada como «una mujer extraordinaria» y ha subrayado, citando a la propia autora, que Amaral ha hecho de su poesía un lema: «toda gran poesía es ética».

Por su parte, Ricardo Rivero, rector de la Universidad de Salamanca (USAL), ha afirmado que la galardonada «representa y personifica» algunos de los valores ibéricos e iberoamericanos: la defensa de la libertad, la dignidad de la persona y también la equidad de género.

En este sentido, Amaral ha matizado que no escribe «ni por programa, ni para reivindicar nada», pero su carrera profesional ha consistido en «cruzar la literatura con las cosas importantes de la vida, que son la reivindicación de la justicia».

«Si esa reivindicación pasa por el género, por la clase, la raza o la etnia, además en este momento que está virando para la extrema derecha, entonces más que nunca tenemos la obligación de hacerlo», ha añadido, al tiempo que se ha dirigido a los partidos de ultraderecha con un mensaje: «el odio no conduce a nada sino al odio».

Una reivindicación de la justicia presente en su obra junto a otros temas como el feminismo o la teoría queer.

«El feminismo -ha añadido- no es solamente beneficioso para las mujeres, sino también para los hombres (…) La masculinidad es una cosa muy complicada de aprender, esa idea de que los hombres no lloran, es una mentira».

Por segunda vez consecutiva, debido a la pandemia, los miembros del jurado han emitido sus votos de forma telemática, aunque doce de sus miembros se han reunido en el Palacio Real de Madrid.

Este jurado ha estado copresidido por la presidenta de Patrimonio Nacional y el rector de la Universidad de Salamanca y ha estado compuesto por Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, o Raúl Zurita, el ganador de la edición pasada.

La recién ganadora del XXX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana también cuenta con otros galardones como el «Grande Prémio» de la Asociación de Escritores Portugueses, en 2008, y el Premio Giuseppe Acerbi de Italia, en 2007.