Dicen los griegos que después de darle la mano a un albanés debes contar tus dedos. Quizá los bolivianos tengan que decir lo mismo respecto de los rusos, ahora que les han dado la mano.

Es que el acuerdo con Rusia para las vacunas se está convirtiendo en una pesadilla que llega por capítulos.

Para comenzar, está la historia de la “cláusula de confidencialidad” por la cual el gobierno de Luis Arce no puede explicar qué ha ofrecido a Rusia a cambio de las vacunas.

Dice The Economist Intelligencia Unit que al día siguiente de firmado el contrato, el gobierno boliviano recibió una llamada desde Moscú para informar que Rusia tiene interés en territorios bolivianos donde existan “tierras raras”. Algo así como una libra de carne. Un pedazo de Bolivia.

El tema, reproducido por Siglo 21, ha sido ignorado rotundamente por el gobierno nacional y por casi todos los medios, no se sabe por qué razones. ¿Algún veto? ¿Miedo?

Hubiera sido oportuno saber, por ejemplo, si la confidencialidad establecía que en caso de que Rusia no cumpliera sus compromisos de envío de la vacuna en las fecha convenidas, los territorios bolivianos de “tierras raras” podrían disminuir en extensión. Una sanción por incumplimiento de contrato.

De pasada, como quien no dice nada, el gobierno dijo que ha pedido a Moscú que revele, dentro de tres años, el contenido del contrato, según El Deber. Tres años!!!

Y solo ha anunciado que la segunda dosis de la vacuna Sputnik-V sea aplicada no en 20 días, sino en 90, porque no llegaron los envíos convenidos. Y punto.

Y ahora ocurre que el gobierno de España anuncia que aceptará la llegada de extranjeros a su territorio siempre que hayan sido vacunados, pero no a los que hubieran recibido la Sputnik.V. Esa vacuna no ha sido aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos ni la OMS.

¿Estamos entregando soberanía nacional a cambio de unas vacunas que no llegan, que quizá no sirven, y que no son reconocidas por otros países?

Con este compromiso del gobierno masista de comprar solamente vacunas rusas o chinas, los bolivianos hemos sido condenados a no pisar países de la órbita democrática del mundo. Sólo podremos viajar por la ruta de las autocracias del mundo.

Estamos entregando demasiado a los rusos a cambio de esas vacunas. Y nos están humillando.

¿Alguien pedirá explicaciones por todo eso? ¿La “oposición” dirá algo? ¿A quién podemos acudir para denunciar estas aberraciones?