Confieso que ya nada de lo que digan Arce, Richter, Choquehuanca u otros espanta: comienza con una leve molestia (como el Covid-19) y termina generando rabia… y esperemos, no desgracia (como el Covid-19); ojalá después, como todo en Bolivia, se vuelva chiste.

Carloncho, el “pajlita favorito” del huido, me pidió el espacio y, bueno, se lo pasé. Lo que salga, es cosa de él. Yo no soy humorista, soy “economista”, porque voy a economizar epítetos, e ignorante de ciencias ocultas.

“Mi aún no muy querido presidentingo” (presidentango era el que se fue), va a disculpar que le escriba en domingo, tengo la certeza de que debe estar tratando de conocer la Constitución. Le cuento, es un librito que antes tuvo algún valor (no vaya a pensar que tanto); su tapa tenía una bandera boliviana (rojo, amarillo y verde, por si no sabe eso tampoco) y no se la había convertido en un librito de alasitas que es una sátira; pero no la mire por la tapa ni por el tamaño ni la forma. Léala, le va a hacer bien. Si no tiene una, pídale al “presidentango huido”; la de él, está sin abrir.

¡Sátira! Es lo que está haciendo usted con lo poco de seriedad que le quedaba a la Presidencia del Estado, porque eso de que no entendió el estatus jurídico de la presidenta Jeaninne Áñez Chávez, porque (van sus palabras textuales como está de moda decir) “yo no soy abogado, yo no soy constitucionalista; soy economista”… cuando todos sabemos que usted no es economista y si lo es, no es “flor” de economista porque de haberlo sido, “mi aún no muy querido” presidentingo nunca hubiera dicho que se podía “hacer mercado con 100 bolivianos”; con eso muestra que no, no es economista, aunque claro, lo olvidé… a usted, a don Jorge Richter, a don Iván Lima y a todos los que hablan burreras (un modismo que tenemos los cruceños para decir que no están acertados) siempre los sacan “de contexto”. Y así irán por la vida, descontextualizados e ignorantes (en Constitución, en derechos humanos, en economía y por ahí, hasta en fútbol), de manera que de nada sirve que le diga que “en materia constitucional, en área penal (no es fútbol) ¡bah! en todo lo relacionado a lo jurídico, la ignorancia o el error no es prueba de descargo”.

No le estoy diciendo estibador; descargo es un término jurídico que también se usa en economía para hacer “balances”. ¡Pucha!, creo que usted tiene pendiente el descargo por el tema de investigación de la UIF (enriquecimiento, favorecimiento, etc.), usted sabe de lo que habla este pajlita, tan querido por el que sí fue “presidentango”, de manera que ahí lo dejo.

Es muy importante eso de que la ignorancia no es razón de descargo, porque después puede aparecer un pedófilo que va a decir que él no sabía que eso estaba “malo” y le puedo garantizar que ni el ministro de “Justicia” (es otra sátira decir eso en este país) con el tribunal que arme, lo salva.

“Mi presidentingo”, creo que lo voy a terminar queriendo porque sus declaraciones lo muestran desvalido e incomprendido y, en una de esas, logro que me dé un ministerio. ¡Hay cada uno por ahí! que yo paso desapercibido y en su gabinete no hay pajlitas visibles; discriminación pudiera decir yo…

Pero me voy del tema de nuevo. Déjeme decirle que, aunque nuestras leyes no se cumplen, alguna vez pudieran comenzar a cumplirse y no vaya a ser que empiecen con usted. Hay un principio jurídico que aplican los jueces y fiscales que dice que “nadie puede alegar desconocimiento a la ley”. Y como usted no puede decir que “vengan mis abogados a arreglarlo, que para eso estudiaron”, porque esa frase fue patentada por el huido… y es claro que usted “no tiene derecho” de usarla”; de manera que mejor entérese de lo que se trata porque no le van a creer mucho. Y en el acápite (¿sabe qué es, no?) siguiente, le voy a decir por qué.

Resulta que usted prefirió “quedar de ignorante supino” (en el tema, quiere decir, no se preocupe, no es un insulto) pero ¿cómo explica eso de que no conocía el reglamento de la Cámara de Diputados y senadores, pero que conocía que Jeaninne Áñez era senadora y era segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores? ¡Ah! porque cuando usted era ministro ella ya estaba ahí, ejerciendo el mandato de senadora, de manera que no siga por ahí porque en ese camino, nada de lo que diga lo salva.

Por eso, está bien, usted siga con el discurso de “ignorancia en la materia”, pero no vuelva a decir eso de: “A mí, como a muchos, nos han hecho creer” (textual suyo, mi no muy querido presidentingo), porque es un asunto de confianza y esa no se la va a creer nadie. ¿Sabe qué pasa? A todos nos hicieron creer que el país se tiene que respetar y no vemos nada de eso.

A lo mejor don AMLO (Andrés Manuel López Obrador) le cree lo del litio y lo del golpe de don Elon, porque él también es como usted; es decir, tiene la necesidad que le crean sus mentiras… Usted sabe cómo es eso, si lo aprendió del “mejor”, el más mentiroso, el más cínico, ese que dicen que sigue mandando, pero yo no lo creo… ¿sabe por qué?, porque si mandara ya los hubiera sacado a usted (porque él lo ve como una excusa para volver) y a Choquehuanca, porque lo odia, porque no le hace caso, no porque parezca bueno, porque es tan o más autoritario que él, sino porque no le obedece.

En fin, mi no abogado, no economista… ya le dije… búsqueme, yo lo puedo asesorar… pa’ hablar burreras no me gana nadie, pero… las mías son simpáticas y no hacen desgracia.

¡Gracias Carlitos Federico!

De nada, Carloncho, cuando querrás (viste que de presidentingo a presidentango hay una letra de diferencia? ¿Adiviná cuál).