Salvador Romero debió dimitir porque había osado anunciar “ajustes” al sistema electoral, lo que hubiera puesto en riesgo la posibilidad de que el cocalero Morales gane en las elecciones que se deberían convocar apenas Luis Arce entregue su dimisión.

Es probable que le hubieran hecho llegar Romero, al estilo de Vito Corleone, una oferta que él no podía rechazar y, entonces, calladito, entregó su carta de renuncia al TSE, con lo que se cancela la posibilidad de que el sistema electoral sea corregido. De eso se trató todo el incidente.

Aunque el cocalero ha logrado este triunfo, alguna duda tiene de poder ganar las elecciones porque, al mismo tiempo, y sin pausa, está avanzando en el proyecto de crear milicias armadas, tan ostensiblemente que todos los días hay noticias de masistas con armas de guerra en la mano. Tiene, por el momento, la ventaja de que el Alto Mando de las FFAA ha enmudecido sobre este proyecto, al contrario de lo que había ocurrido cuando los mismos masistas lanzaron las anteriores insinuaciones de crear las milicias.

Si el cocalero perdiera en las elecciones a pesar del mecanismo de fraude que ha quedado intacto, se armaría la guerra. Quizá sea una forma de chantaje al electorado, al estilo del que hizo Arce (en vano) a los electores para el balotaje de cuatro gobernaciones el 11 de abril. “O votan por el cocalero o guerra civil.”

El mayor obstáculo que tiene el cocalero para llegar a ser candidato no es la “oposición” incolora, indolora e insípida, sino la fuerte corriente de masistas que lo detestan y que ahora, conforme se aproxima el momento de la dimisión de Arce, se han propuesto revelar detalles sobre cómo el estratega del Chapare, junto con su entorno, cometió en noviembre de 2019 errores de principiante que provocaron un vacío constitucional y llevó a que Eva Copa apruebe la designación de Jeanine Áñez como presidente.

Las “renuncias en cascada” fueron idea de Juan Ramón Quintana y apuntaban a que se creara un clima de guerra civil, según dicen ahora los masistas decepcionados. Otro estratega de pacotilla. Con estrategas como estos, ningún partido podría sobrevivir. Y el MAS no es la excepción.

Ahora, tras la resolución de la Unión Europea que desmiente la cantaleta sobre el golpe de Estado en 2019 y pide la liberación de la señora Áñez y sus ministros, los estrategas del cocalero están a punto de declararle la guerra a la OTAN. ¡Son tan torpes!

Los cocaleros del Chapare también tienen otros planes. Ya no confían en el “entorno” del único caudillo del mundo que se dio a la fuga. Pero esa es otra historia.