¿Puede un adulto aprender a nadar? Es la pregunta que, en el ejercicio de mi profesión he recibido incotables veces. El miedo a experiencias pasadas lleva a muchos adultos a no aprender a nadar. Mi primer recuerdo de estar en el agua se remonta a cuando era muy niño, fue en Salta Argentina, calculo que tenía 4 años, en el rio Vaquero que es un rio de piedras y de aguas cristalinas. Era costumbre hacer diques de piedra de un metro, para crear piscinas naturales, estaba parado en el borde, resbalé y caí. Como resultado de esta experiencia, en mi memoria está todavía la imagen de burbujas y todo borroso. Aquí estoy, 45 años después, pero con el recuerdo desagradable de la experiencia vivida, no solo por haber tragado agua, sino también por el susto vivido.

Lo que me sucedió, le pasa a mucha gente todo el tiempo. He tenido la oportunidad de escuchar de manera personal, historias increíbles. Hay quienes han caído al agua siendo niños o adolescentes, la gran mayoría en reuniones familiares o en los famosos paseos de colegio de fin de año. Algunos han llegado al extremo de recibir maniobras de resucitación, pues ya tenían agua en los pulmones. Otros han sentido un pánico absoluto al tomar agua y no poder respirar.  Los recuerdos de estas experiencias pueden perseguir de manera viva a una persona hasta la edad adulta. Recuerdos que los mantienen alejados del agua de piscinas, lagos, ríos, etc.

¿Se siente identificado?

Hay mucho que aprender como resultado de la experiencia que le conté. Por ejemplo sobre la prevención donde hay ríos, lagos o piscinas, del cuidado permanente de los niños sin importar la edad, de la importancia de aprender a nadar, etc.  Estos temas los tocaré en otra oportunidad.

Hoy quiero dirigirme a quien haya tenido esa mala experiencia y que hasta el día de hoy vive con ese trauma. El vivir con ese recuerdo le impide disfrutar de un fin de semana con la familia, los amigos, o en algunos casos, disfrutar de un viaje de vacaciones en alguna playa o crucero. Imagínese viajar tan lejos y por ese miedo no poder disfrutar del mar, pues se tiene que quedar a metros del borde del agua o si entra, lo hacen hasta la rodilla. Le viene a la memoria el desagradable recuerdo y la impotencia de decir nunca voy a vencer este miedo.

La gran mayoría de los adultos NO saben nadar.

No existe una estadística en Bolivia. Si tomamos en cuenta que, en el occidente del país, la mayor parte del año hace frio, hay pocas piscinas, y las que hay probablemente sean de clubes privados. En el oriente boliviano, en ciudades que no tienen ríos navegables. Donde la enseñanza de la natación en piscinas de acceso público es reciente, probablemente comenzó hace unos 35 años, ya que antes las clases solo se daban en los clubes sociales, solo para socios. Asi que estos datos llevan a concluir que una gran mayoría de los adultos en Bolivia NO sabe nadar.

¿Puede un adulto aprender a nadar?

Para contestar esta pregunta, primero hay que aclarar que es nadar. Cuando pensamos en nadar, nos imaginamos a Michael Phelps ganando una medalla olímpica, lo que vemos que él hace, son estilos de nado. Nadar conceptualmente es: desplazarse en el agua, de un punto a otro, sin ayuda y con seguridad. Esto quiere decir que no necesariamente debemos hacer lo mismo que ese gran nadador para poder nadar.

Un adulto SI PUEDE aprender a nadar. No se le enseña como a un niño, se le enseña como a un adulto. Entendiendo conceptos y haciendo que venza los pasos metodológicos.

Pasos metodológicos para aprender a nadar de adulto

  1. Descontracción facial
  2. Contener el aire en los pulmones
  3. Largar el aire adentro del agua
  4. Pasar de la posición vertical a la horizontal
  5. Pasar de la posición horizontal a la vertical
  6. Movimientos básicos de brazo
  7. Desplazarse.

Nunca es demasiado tarde para aprender a nadar. Al principio, estar en el agua puede parecer extraño, desconocido e incluso un poco preocupante. Pero poco a poco se irá aclimatando y ganará un nivel de confianza que antes habías creído inimaginable.