Así que sí, me estoy enamorando del amaranto durísimo. Resulta que había sido tan versátil como la quinua y funciona tanto para recetas dulces como saladas. Muchas mamás me escriben sin saber cómo usarlo y queda ahí en lo que les dieron del subsidio ocupando espacio por meses en su despensa.

Te dejo esta receta con chirimoya (si ya sé que la chirimoya cuesta lo que cuesta un riñón estos días) pero vas a amar el sabor.

Ingredientes

1 taza de amaranto cocido (yo lo puse con el doble de medida de agua, lo eché a la olla cuando el agua estaba ya hirviendo, sin sal ni nada)

1/2 taza de pulpa de chirimoya (le sacas las pepas y la aplastas hasta tener un puré)

1/3 Taza de leche

1 cucharilla de gelatina sin sabor o agar-agar diluida en 4 cucharas de agua tibia

Stevia a gusto

Chips de coco o coco rallado para decorar

Preparación

Una vez tengas el amaranto cocido, coloca en una ollita, ponle todos los ingredientes menos el coco y revuelve. Coloca en una fuente pequeña o vasos (2 porciones) y refrigera durante toda la noche. Coloca el coco encima para servir.