Al cumplirse cien años del descubrimiento de la insulina, el tratamiento de la diabetes en Latinoamérica se encamina hacia una «revolución», con aplicaciones de monitoreo en tiempo real e insulinas de administración semanal para enfrentar una enfermedad cuyos desafíos aumentaron con la covid, según la multinacional Sanofi.

«La apuesta ahora en nuestra región es por soluciones integrales porque estamos convencidos de que solo con la insulina no se va a conseguir revertir la tendencia», dijo en una entrevista con Efe Eduardo Arce Parellada, gerente general de General Medicines de Sanofi para la región COPAC (Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Bolivia Centroamérica y el Caribe).

Para el experto, es necesario «unir medicamentos de la mayor calidad con soluciones tecnológicas para lograr un control que a futuro va a ser crítico ante las enfermedades crónicas».

DIABETES AGRAVADA POR LA COVID

Tras presentar en Bogotá un programa de formación en Periodismo Científico, el farmaceuta español insistió en la urgencia de un abordaje integral de esta enfermedad que ha alcanzado proporciones epidémicas en todo el continente.

Datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indican que en América el número de personas con diabetes se ha triplicado desde 1980, con unos 80 millones de casos (62 millones de ellos con la tipo 2, que es prevenible) y una cifra de muertes que rondó las 305.000 en 2014, lo que la convierte en una de las causas principales de fallecimiento en la región.

Por subregiones, se estima que 48 millones de personas de Norteamérica y el Caribe son diabéticas, es decir 1 de cada 8; y en Centro y Suramérica hay 32 millones con esta enfermedad (una de cada 11), aunque, de seguir la actual tendencia, pueden alcanzar los 40 millones en 2030 y los 49 millones en 2040.

A ello se suma el subdiagnóstico: el 13,3 % de los adultos de Norteamérica y el Caribe de entre 20 y 79 años está sin diagnosticar, un porcentaje que asciende al 40 % en la región de Centro y Suramérica, según la Federación Internacional de la Diabetes (FID).

Después de 100 años del descubrimiento de la insulina «seguimos teniendo los mismos problemas: la enfermedad tiene un diagnóstico muy bajo, no alcanzamos a diagnosticar ni al 50 % de los pacientes que tienen diabetes, y una vez que los tenemos diagnosticados cuesta mucho cumplir las metas de control de la enfermedad», advierte Arce Parellada.

«Y la covid-19 no hizo otra cosa que exacerbar y acentuar esos problemas. La gente ha afrontado confinamientos muy grandes, en los que ha dejado ir al médico y en casa han descuidado aspectos como la actividad física, los hábitos saludables. Todo eso ha provocado que la diabetes haya crecido exponencialmente», añadió.

SEGUIMIENTO EN TIEMPO REAL

La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre (o azúcar en sangre), que se asocia con una deficiencia de la producción o de la acción de la insulina y que con el tiempo puede conducir a daños graves en el corazón, vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.

Su control, como un mal crónico, requiere un constante seguimiento de la alimentación, estilo de vida y de la terapia farmacológica, lo que implica una permanente toma de decisiones por parte de los pacientes.

El experto español destacó que, por eso y en medio de la pandemia, es prioritaria la telemedicina y las soluciones de seguimiento y valoración tipo «app», con mecanismos que recopilan de datos en tiempo real.

Las llamadas «soluciones digitales», en las que se volcó Sanofi y que están llegando a Latinoamérica, buscan mejorar el control de este y otros padecimientos crónicos, ayudando a tomar decisiones con datos en tiempo real, «segundo a segundo», sobre la dieta, hábitos de vida y tratamiento, de la glucometría y la administración de la insulina, dice.

Una de estas soluciones de Sanofi, con las que médicos y pacientes pueden recibir también los datos de forma instantánea, tendrá en Colombia su primera prueba piloto latinoamericana.

INSULINAS PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA

Como parte de la «transformación» y evitar que los pacientes dejen el tratamiento, se apunta también a las inyecciones de insulina semanales, en lugar de diarias, y las de liberación prolongada.

«La idea es favorecer la adherencia, para que un diabético no se tenga que pinchar dos o tres veces al día. Hoy estamos investigando una insulina que se puede aplicar semanalmente y pasar de una insulina diaria a una cada siete días», agregó el especialista.

Sanofi también apunta a las insulinas de liberación prolongada para evitar el riesgo de una hipoglucemia (nivel de glucosa en sangre más bajo que lo normal), uno de los aspectos que las personas con diabetes más temen sufrir.

La meta a largo plazo es «revertir el curso de estas enfermedades crónicas y hacerlo con la incorporación de la tecnología y mediante alianzas entre el sector público y privado», añadió.

En abril pasado fue presentado el nuevo Pacto Mundial contra la Diabetes, lanzado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que busca impulsar esfuerzos en la prevención y brindar tratamiento a todos los que lo necesitan justo al cumplirse cien años del descubrimiento de la insulina.