Seis millones de alumnos italianos, tres de cada cuatro, dejarán de ir a la escuela y deberán seguir las clases por internet a partir del próximo lunes, 8 de marzo, debido a las nuevas restricciones por la pandemia y tras un aumento significativo de los contagios por el coronavirus en los últimos días.

El cierre de las escuelas, que ha generado controversia incluso entre los miembros del Gobierno, centra el debate sobre las restricciones por la COVID-19 en Italia, donde otras limitaciones, como la prohibición de la movilidad entre regiones, están bastante asumidas por los italianos, incluso ante la llegada de la Semana Santa.

El último decreto del Consejo de Ministros, en vigor hasta el próximo 6 de abril, establece que la educación será a distancia en las regiones con «zona roja», de mayor riesgo epidemiológico, así como en los territorios cuya incidencia acumulada en los últimos 7 días sea superior a 250 por cada 100.000 habitantes si así lo deciden las autoridades regionales.

La cifra de estudiantes en educación online desde el lunes multiplica la actual por dos (a día de hoy son tres millones), lo que supone un 73 % de los alumnos del país, cerca de 8,5 millones, según la proyección efectuada por la web especializada en educación Tuttoscuola.

Las escuelas italianas, que no vivían una situación así desde el primer confinamiento, en marzo de 2020, y cuentan ahora con 2,7 millones de niños de escuelas infantil y primaria en línea, 1,2 millones de educación media y 2,3 millones de educación superior.

Estos cierres afectan a 14 de las 20 regiones italianas: las que tienen más estudiantes a distancia son Lombardía (1,4 millones), Campania (944.000), Emilia-Romagna (620.000), Puglia (585.000), Piemonte (573.000) y Toscana (504.000).

El ministro de Educación, Patrizio Bianchi, mediante un comunicado, quiso enviar un mensaje de tranquilidad para precisar que pronto «se volverá a la educación presencial».

«En estos largos meses nuestras escuelas, profesores y estudiantes han trabajado muchísimo. Atesoraremos juntos la experiencia adquirida durante el periodo de educación a distancia, en particular en lo que respecta al uso consciente de las nuevas tecnologías. Con el claro objetivo del retorno a la presencialidad», afirmó el ministro.

Algunas asociaciones, como el comité Prioridad a la Escuela, criticaron la decisión del último decreto que obliga a cerrar colegios y afirmaron que «los nuevos mecanismos para decidir los cierres parecen olvidarse de toda consideración sobre la escuela».