Al menos un centenar de personas fueron arrestadas por participar en fiestas clandestinas precarnavaleras en la ciudad boliviana de El Alto, la segunda más poblada del país, a pesar de las restricciones por el segundo pico de contagios de la covid-19.

Las autoridades municipales de esa ciudad, vecina de La Paz y con un millón de habitantes, intervinieron en la víspera y la madrugada de este viernes algunas discotecas que «han realizado la convocatoria vía redes sociales», declaró el secretario de Seguridad Ciudadana, Dorian Ulloa.

Los eventos prometían diversión «hasta el amanecer» inclusive por varios días, según algunos carteles promocionales, para celebrar la festividad de «compadres» que habitualmente se realiza el penúltimo jueves antes del carnaval y que se extiende hasta la madrugada del día siguiente.

Esa tradición nacida en el sur del país, y que consiste en que las mujeres regalen a los varones una canasta con frutas en símbolo de amistad para que estos devuelvan el gesto el jueves posterior, se ha extendido en el país y fue absorbida por locales de diversión nocturna.

Ulloa detalló que varias fiestas lograron «intervenirse» antes de que comenzaran y que en otros casos se realizaron operativos durante su realización en los que «más de cien personas» han sido arrestadas por infringir las disposiciones sanitarias ante la covid-19.

El Alto está entre los cien municipios con «riesgo alto» de contagio de la enfermedad, según el último informe de alerta temprana del Ministerio de Salud, que recomienda «extremar esfuerzos» para que la población cumpla con medidas como el uso de tapabocas y el distanciamiento físico para evitar contagios que «van en ascenso».

Algunos medios locales han difundido imágenes de la consecuencia del consumo de alcohol durante la fiesta de «Compadres» en la madrugada de este viernes, en ciudades como La Paz con gente en estado de embriaguez en las calles y omitiendo las medidas de bioseguridad.

Estas actividades clandestinas inclusive han producido estampidas, como la que se produjo esta semana en una discoteca en la ciudad de Quillacollo cuando una multitud se descontroló al querer escapar del control de las autoridades locales, aunque sin dejar heridos.

La emergencia sanitaria ha provocado la suspensión de la celebraciones carnavalescas en la mayoría de los departamentos del país, algo que también ha afectado al Carnaval de Oruro, declarado Patrimonio de la Humanidad y uno de los más llamativos de Suramérica, suspendido indefinidamente.

Bolivia afronta una segunda ola de contagios por la covid-19 desde fines del año pasado con jornadas de más de 50 muertes diarias.

Desde marzo pasado, se han reportado 10.633 decesos y 224.234 contagios confirmados.