Chile estudia un proyecto que busca reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas, el diario La Tercera hizo un cuadro interactivo que permite comparar la cantidad de horas que se trabaja en otros países del mundo. Según la información disponible, Chile trabaja un similar número de horas que Brasil, El Salvador, Honduras y República Dominicana

Artículo escrito por Claudia Soto para La Tercera

Desde que la semana pasada la comisión de Trabajo de la Cámara de diputados de Chile aprobó el proyecto de ley que reduce la jornada laboral de 45 a 40 horas, el debate público, político y en redes sociales ha estado intenso. Pero, ¿cómo estamos hoy si es que hacemos la comparación a nivel mundial?

Según la información de la que dispone la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Chile se trabaja una cantidad de horas similares a Brasil, Israel, Turquía, El Salvador, Honduras y República Dominicana. Si miramos a Sudamérica, son menos horas promedio que nuestros vecinos; comparado con Europa, en cambio, la norma del Viejo Continente es que se trabaje 40 horas o menos.

De acuerdo al mapa interactivo publicado en La Tercera, en Bolivia se trabaja un promedio de 48 horas semanales

Mapa interactivo: Haz clic en cada país para conocer los datos (Haz clic en la esquina inferior derecha para ampliar la imagen)

Con todo, en muchos países no existe una jornada única de trabajo, sino que ésta se rige en un marco a partir de acuerdos colectivos de gremios o sindicatos. Un ejemplo de ello es Alemania. El estándar general es que hay variaciones dependiendo del tipo de labor que se desempeña, yendo entre las 38 y las 40 horas, pero también los grupos negociadores pueden conseguir otras condiciones: la semana pasada se informó que los trabajadores del principal sindicato metalúrgico alemán acordaron una jornada de 28 horas semanales.

Suecia, por su parte, realizó un experimento piloto de dos años que llevaba la jornada laboral a 30 horas a la semana. ¿El resultado? Mejoras en la productividad, salud y satisfacción de los empleados, pero a un costo que hace que la iniciativa sea inviable en el momento actual.

Y la duración de la jornada es un punto complejo, dado que depende de factores como si existe o no un límite a las horas extras que se pueden realizar, o si se considera que hay labores u horarios -como el nocturno, en el caso de México- que se deben considerar de otra forma para el cálculo.

Las visiones sobre la iniciativa en Chile

En todo caso, el debate sobre la duración de la jornada de trabajo no es para nada exclusivo de Chile. Sin ir más lejos, en Colombia, el expresidente y actual senador Álvaro Uribe está impulsando una reforma para reducir las actuales 48 horas semanales, aunque con el foco puesto en aumentar la flexibilidad laboral.

El proyecto ha sido fuertemente rechazado por el gobierno: el subsecretario del Trabajo, Fernando Arab, señaló este lunes que “no solo no está bien elaborado, sino que tiene una visión bastante simplista de lo que es mejorar la jornada de trabajo”.

Desde el oficialismo chileno explican que la iniciativa puede complicar la propuesta de adaptabilidad laboral que el Ejecutivo presentó en mayo pasado. Por este motivo, y para contrarrestar el avance del proyecto, Arab aseguró que en las próximas semanas se pondrá urgencia legislativa al proyecto de adaptabilidad laboral, “porque cada vez se hace más importante avanzar en mayor flexibilidad”.

En el gobierno además apuntan a otro punto: según expresó el titular del Trabajo, Nicolás Monckeberg, la moción es “inadmisible e inconstitucional desde el punto de vista legal”. El ministro detalló que esto “implica financiamiento público y como no cuenta con patrocinio del gobierno no tiene viabilidad”. Desde el Ejecutivo afirman que si bien puede avanzar en la Comisión de Trabajo, el texto debe pasar por la Comisión de Hacienda, ya que implica recursos públicos, por ende, al no contar con el apoyo de La Moneda no podrá seguir su curso.

Esta no es la primera vez que el vecino país discute una rebaja en la jornada laboral, y, de hecho, hace dos décadas una de esas iniciativas fue exitosa. En septiembre de 2001, el Congreso aprobó una reforma que redujo la jornada de 48 a 45 horas, la cual entró en vigencia en enero de 2005.

Ocho años después, el doctor en Economía de la Universidad de Warwick, Rafael Sánchez, publicó un paper sobre los efectos en el empleo de la medida: En primer lugar se estableció que las empresas no tuvieron un comportamiento de anticipación a la nueva normativa con bajas de salario, por ejemplo.

Y también se detectó que la reducción de horas trabajadas no tuvo un efecto significativo en el empleo, aunque impulsó las remuneraciones por hora. “Encontramos que los individuos afectados por la reducción de horas trabajan menos horas y reciben mayores salarios por hora”, sostiene el documento.

Artículo escrito por Claudia Soto para La Tercera